Agentes patógenos asociados a las mortalidades del ostión japonés Crassostrea gigas, cultivado en el noroeste de México

La ostricultura en el Noroeste de México se desarrolló exitosamente, a partir de la introducción del ostión Japonés Crassostrea gigas, a la Bahía de San Quintín, Baja California en 1973. Para 1980 el cultivo ya se había extendido a los estados de Sonora, Baja California Sur, Sinaloa y Nayarit. La pr...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Rebeca Vásquez Yeomans
Tipo de recurso: tesis doctoral
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2006
País:México
Institución:Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada
Repositorio:Repositorio Institucional CICESE
Idioma:español
OAI Identifier:oai:cicese.repositorioinstitucional.mx:1007/2191
Acceso en línea:http://cicese.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1007/2191
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:info:eu-repo/classification/Autor/Mortalidad,Crassostrea gigas
info:eu-repo/classification/cti/2
info:eu-repo/classification/cti/24
info:eu-repo/classification/cti/2414
Descripción
Sumario:La ostricultura en el Noroeste de México se desarrolló exitosamente, a partir de la introducción del ostión Japonés Crassostrea gigas, a la Bahía de San Quintín, Baja California en 1973. Para 1980 el cultivo ya se había extendido a los estados de Sonora, Baja California Sur, Sinaloa y Nayarit. La producción alcanzó su máximo nivel (3,282 Tm) en 1995. Lamentablemente, en 1997 hubo mortalidades masivas que afectaron entre el 60% y el 90% de los ostiones en toda la región. La producción disminuyó a 735 Tm en 1999. Desde entonces, las mortalidades han seguido ocurriendo sin que se haya determinado la causa de las mismas. Ante tal situación, el objetivo de ésta tesis fue conocer los agentes patógenos asociados a las mortalidades del ostión C. gigas, cultivado en el Noroeste de México. Para tal efecto, se realizaron recolectas de ostiones en diferentes estadios de desarrollo en los estados de Baja California, Sonora y Sinaloa a partir del 2000 durante episodios de mortalidades. Para la recolecta, se contó con ayuda de productores y del Comité de Sanidad Acuícola del Estado de Sonora. Se realizaron análisis en fresco del cuerpo blando de los ostiones, así como análisis bacteriológicos, histopatológicos, ultraestructurales por microscopía electrónica de transmisión (MET) y para la identificación de parásitos por medio de ácidos nucleicos (Reacción en Cadena la Polimerasa o PCR). Los resultados mostraron la presencia de diversos parásitos y alteraciones histológicas que fueron clasificadas de acuerdo con su patogenicidad. Se encontraron metazoarios con prevalencias promedio del 20% en tejido conectivo, glándula digestiva y folículos reproductivos. También se encontraron metacercarias y cercarias de trematodos en diferentes tejidos del hospedero sin evidencias patológicas de importancia y con prevalencias del 10%. En cuanto a protistas, se encontraron ciliados parecidos a Ancistrocoma spp. en la glándula digestiva sin evidencia de alteraciones histopatológicas relevantes y con prevalencias muy bajas (10%). También se encontraron Trichodina spp. que fueron aún más escasas. Hacia finales del estudio se encontró un protozoario en fase de esporulación parecido a Marteilia spp. (agente causal de la Marteiliosis, enfermedad letal en Ostrea edulis y Saccostrea glomerata). Sin embargo, su morfología a nivel histológico y su identificación molecular (PCR) no dieron resultados concluyentes. Por lo que se denominó Protozoario Esporulado X (PEX) en tanto se define su identidad y su potencial patogénico. Se aislaron bacterias del género Aeromonas no reconocidas como patógenas para C. gigas, además de una colonia no identificada de lento crecimiento. Los análisis en fresco e histopatológicos revelaron la presencia de erosiones branquiales de leves a severas en ostiones juveniles y adultos con prevalencias cercanas al 100% en toda la zona de estudio. Las alteraciones a nivel histopatológico, tales como, infiltración hemocitaria, picnosis y zonas necróticas sugieren una posible relación con las mortalidades observadas. El análisis por MET del tejido branquial erosionado, demostró la presencia de virus identificados como Herpesvirus. El análisis por PCR de tejidos erosionados y normales en semilla y juveniles resultó positivo al Herpesvirus del ostión (OsHV). El Herpesvirus del ostión es un agente patógeno de C. gigas y de otros bivalvos que causa mortalidades importantes en semilla y juveniles y está considerado por la legislación sanitaria nacional como sujeto a certificación. Si bien su asociación con las erosiones branquiales no es clara, su presencia y patogenicidad lo asocian con episodios de mortalidad de C. gigas, al menos en semilla y juveniles y requiere de control sanitario. El agente patógeno o condiciones ambientales asociadas a las erosiones branquiales descritas aún deben ser determinados. Se confirmó la presencia de lesiones histológicas asociadas a virus de la hipertrofia gametocítica viral, agente patógeno no considerado como causante de mortalidades masivas, lo que coincidió con su escasa prevalencia en este estudio. La carga parasitaria encontrada, amplía los registros conocidos de parásitos del ostión Japonés en México y presenta a otro que podría ser una variedad o una forma atípica de Marteilia sp o aún otra especie denominada PEX, en tanto se define o corrobora su identidad. También es posible asociar al herpesvirus y las erosiones branquiales con las mortalidades masivas ocurridas en el Noroeste de México y contribuir al entendimiento de estos episodios de mortalidad desde el punto de vista parasitológico. Finalmente se hacen algunas sugerencias sanitarias a los productores y autoridades sanitarias. Indudablemente la posible sinergia entre la carga parasitaria y las condiciones ambientales debe ser motivo de estudios posteriores.