La cultura de las huertas

La cultura de la huerta tiene que ver con una serie de legados que se transmiten por generaciones sobre el conocimiento del trabajo de la tierra; sobre cómo al realizar actividades cotidianas propias de la supervivencia, se consolidan aspectos que definen a un grupo o re­gión. Desde que el hombre oc...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Macias Madero, Adriana
Tipo de recurso: capítulo de libro
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2015
País:México
Institución:Universidad Autónoma de Zacatecas
Repositorio:Repositorio Institucional Caxcán
Idioma:español
OAI Identifier:oai:http://ricaxcan.uaz.edu.mx:20.500.11845/1238
Acceso en línea:http://ricaxcan.uaz.edu.mx/jspui/handle/20.500.11845/1238
https://doi.org/10.48779/4d84-sz89
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA CONDUCTA [4]
cultura
huertas
Descripción
Sumario:La cultura de la huerta tiene que ver con una serie de legados que se transmiten por generaciones sobre el conocimiento del trabajo de la tierra; sobre cómo al realizar actividades cotidianas propias de la supervivencia, se consolidan aspectos que definen a un grupo o re­gión. Desde que el hombre ocupó la tierra su necesidad básica fue proveerse de alimento, al principio era fácil apropiarse de éste y se movía de un lado a otro reconociendo los elementos que más le agra­daran. Con el tiempo eligió algunos y aprendió a producirlos; así dio origen a la agricultura y con ella a la civilización. El trabajo de la tierra tiene muchas caras, una de ellas las huertas, las cuales a lo largo de la historia surgieron como espacios donde se labraba la tierra y se cultivan tradiciones y estilos de vida. En las huertas griegas se consolidó la creencia de asociar a los dioses con la labranza, siendo Priapo el protector de productos de la huerta. Posteriormente, los romanos adaptaron la creencia y colocaban en sus jardines estatuas de este dios llevando fruta en su ropa y una hoz en la mano, con el objeto de alejar el mal de ojo y espantar a los ladrones.30 En ambas culturas las huertas solían cubrir zonas cercanas a cuerpos de agua perenne o zonas inundables. Generalmente, se dedicaban al cultivo de diversos productos; algunas de ellas para el consumo local y otras para la exportación mediante el uso de vías de comunicación, terres­tres o marítimas.