La educación como patrimonio de la persona

Se reflexiona sobre el fin último de la educación, según la propia definición que aparece en el diccionario del uso del español María Moliner “educar es preparar la inteligencia y el carácter de los niños para que vivan en una sociedad”, sin embargo, ocurre paradógicamente que el aprendizaje o enseñ...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Manzana, Javier S.
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2002
País:España
Institución:Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP)
Repositorio:Redined. Red de Información Educativa
OAI Identifier:oai:redined.educacion.gob.es:11162/196660
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11162/196660
https://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/edublog/cprofesnortedetenerife/revista-oroval-6/
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:sentido crítico
creatividad
autonomía
preparación para la vida adulta
finalidad de la educación
Descripción
Sumario:Se reflexiona sobre el fin último de la educación, según la propia definición que aparece en el diccionario del uso del español María Moliner “educar es preparar la inteligencia y el carácter de los niños para que vivan en una sociedad”, sin embargo, ocurre paradógicamente que el aprendizaje o enseñanza es para la escuela, cuando como decía el gran pensador Séneca, debería ser para la vida. Cada vez más los niños y niñas no solo tienen menos cultura que en tiempos pasados sino que, carecen de espíritu crítico y una capacidad lógica, argumental y de abstracción necesarios para la madurez y autonomía que se espera alcancen algún día para vivir en sociedad y contribuir a mejorarla. El llamdo “progreso” acerca a las personas a una inminente aculturación, despersonalización, pérdida de identidad enriquecedora y creativa.