La Formula uitae honestae: el manuscrito 1007B del Archivo Histórico Nacional, un nuevo testimonio hispánico

La Formula uitae honestae es un breve tratado de carácter filosóficomoral que, partiendo de la razón natural y a través del orden de las cuatro virtudes cardinales (prudentia, magnanimitas, continentia, iustitia), propone unos preceptos básicos de conducta que permitan llevar una vida honesta. La au...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Ranero Riestra, Laura
Tipo de recurso: capítulo de libro
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2018
País:España
Institución:Universidad de Salamanca (USAL)
Repositorio:GREDOS. Repositorio Institucional de la Universidad de Salamanca
OAI Identifier:oai:dnet:gredos______::79d68367c8772b68d2ec8fd6a74a4a4a
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10366/171607
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Formula uitae honestae
Manuscrito
Tratado moral
Manuscript
Moral Treatise
72 Filosofía
Descripción
Sumario:La Formula uitae honestae es un breve tratado de carácter filosóficomoral que, partiendo de la razón natural y a través del orden de las cuatro virtudes cardinales (prudentia, magnanimitas, continentia, iustitia), propone unos preceptos básicos de conducta que permitan llevar una vida honesta. La autoría de la obra pertenece a Martín de Braga (Martinus Bracarensis o Dumiensis, †579), obispo y abad de la Gallaecia que fue uno de los grandes personajes de la antigua literatura hispano-cristiana y conocido principalmente por ser considerado el apóstol que convirtió a los suevos al cristianismo. Sin embargo, se atribuyó a Séneca a lo largo de la Edad Media. ¿Por qué sucedió esto? En algún momento de la transmisión se perdió en una de las ramas (parte de la rama β) de la tradición textual que hoy conocemos el prólogo, una carta nuncupatoria en la que el autor decía que él, Martín de Braga, dedicaba la obra al rey suevo Miro, y que la obra se titulaba Formula uitae honestae. Al perderse este proemio se atribuyó la obra a Séneca, tanto por la temática como por el estilo que se utiliza en la obra, y así se transmitió a partir del siglo xii, habitualmente bajo el título De quattuor uirtutibus cardinalibus, aunque la atribución a Séneca más temprana se encuentra ya en el siglo x, en el catálogo de San Emmeram (Becker 42) nº 463: «Liber Senecae de IV virtutibus». Petrarca será el primero que señale el error siglos más tarde (Epistolae rerum senilium II, 4). Se realizaron numerosas copias de este opúsculo de las que da muestra la gran cantidad de manuscritos conservados repartidos por toda la geografía europea, lo que hace que su transmisión textual sea no sólo extensa, sino también compleja.