Problemas hermenéuticos en la lectura de la Ilíada

[spa] El estudio que he presentado como tesis doctoral empieza aclarando en qué sentido se presenta a sí mismo como un proyecto de «lectura» de lo que solemos llamar un «texto poético» griego. Defendíamos que nuestra capacidad de «leer» el poema estaba en relación con el grado de autocuestionamiento...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Míguez Barciela, Aida
Tipo de recurso: tesis doctoral
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2008
País:España
Institución:Universidad de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de la UB
OAI Identifier:oai:diposit.ub.edu:2445/35643
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/35643
http://www.tdx.cat/TDX-0714108-123748
http://hdl.handle.net/10803/2044
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Hermenèutica
Hermeneutics
Homer. Ilíada
Descripción
Sumario:[spa] El estudio que he presentado como tesis doctoral empieza aclarando en qué sentido se presenta a sí mismo como un proyecto de «lectura» de lo que solemos llamar un «texto poético» griego. Defendíamos que nuestra capacidad de «leer» el poema estaba en relación con el grado de autocuestionamiento del que fuésemos capaces, de ahí que nuestra posible cercanía al texto (o, mejor, a eso que nos ha llegado en cuanto «mero texto») fuese proporcional a nuestra consciencia de la insuperable distancia, pues precisamente en el intento de leer en serio un texto procedente de la Grecia arcaica podía percibirse la urgencia de delimitar el operar irrestricto de categorías que para nosotros, modernos, son ya obvias. El examen crítico de nuestros supuestos ponía de manifiesto el carácter secundario de los mismos, a la vez que remitía a Grecia como «origen» en un sentido no trivial, es decir, como el acontecimiento cuyo tener lugar es su propia pérdida, pérdida que da lugar al otro ámbito: nosotros, la Modernidad. Puesto que manteníamos cierta reserva frente a la tentación de exponer el resultado de un cuestionamiento de nuestros propios supuestos en abstracto, apostando más bien porque fuese la propia confrontación con el texto cuya lectura constituía la auténtica tarea de nuestro estudio la que los hiciese relevantes, una discusión inicial de ciertas palabras griegas con las que Homero describe aspectos de lo que inmediatamente entendemos como «la vida humana» (por ejemplo: nóos, aión y psykhé) introdujo ella misma la actitud que frente al texto nos autoexigíamos en nuestro intento de lectura. Veíamos a través de la exégesis de estas palabras que la finitud era en Grecia lo primario, la noción misma de «ser», y precisamente esto, a saber, la finitud como lo primero, nos resultaba a nosotros, modernos, lo más difícil de pensar. Sin embargo, darnos cuenta de que ella era en Grecia el fondo de sentido no temático instauraba una cierta distancia respecto a nosotros mismos, la misma que hacía posible la apertura de un espacio hermenéutico en el cual poder leer, en este caso, los versos de la Ilíada.