Cinética de la infección natural del Virus de la Necrosis Infecciosa Hematopoyética e Hipodérmica (IHHNV) modulada por hipertermia (≥ 32 °C) en camarón blanco Litopenaeus vannamei

El aumento de la población mundial y la consiguiente necesidad de producir alimentos para su sustento, han propiciado la búsqueda de nuevas formas de producción de proteína animal de alta calidad nutricional (Martínez-Porchas et al., 2010; Morales, 2010). Las actividades de producción animal tradici...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Wenceslao Aboite Castro
Tipo de recurso: tesis de maestría
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2018
País:México
Institución:Instituto Politécnico Nacional
Repositorio:Repositorio de Ciencia Sinaloa IPN
Idioma:español
OAI Identifier:oai:http://www.cienciasinaloa.ipn.mx:123456789/305
Acceso en línea:http://www.cienciasinaloa.ipn.mx:80/jspui/handle/123456789/305
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:info:eu_repo/classification/cti/6
ACUACULTURA
Descripción
Sumario:El aumento de la población mundial y la consiguiente necesidad de producir alimentos para su sustento, han propiciado la búsqueda de nuevas formas de producción de proteína animal de alta calidad nutricional (Martínez-Porchas et al., 2010; Morales, 2010). Las actividades de producción animal tradicionales como la pesca, ya han llegado a su máxima capacidad y se espera que en los próximos años disminuya por efectos de sobre explotación y cambio climático (Chávez-Sánchez e Higuera, 2003; Morales, 2010). La acuacultura de camarón es posiblemente, la actividad de producción animal más reciente (Escobedo-Bonilla, 2016). Esta actividad se ha extendido a varios países tropicales y subtropicales en el mundo, produciendo ahora mayor volumen comparado con la pesca (FAO, 2018). El cultivo de camarón inició en 1933 con la inducción al desove y larvicultura de Marsupenaeus japonicus, y dos décadas más tarde, inicio con el cultivo comercial en Asia y a fines de los 60´s en Latinoamérica (Focken et al., 1998; Martínez-Córdoba y Campaña-Torres, 2000). La camaronicultura es una de las actividades más rentables y productivas. Es una industria que genera beneficios económicos a países en desarrollo y a sectores de población vulnerables como a los habitantes de campos pesqueros y zonas rurales (Muangkeow et al., 2007; Martínez-Porchas et al., 2010). Las condiciones ambientales y de producción actuales han afectado el equilibrio fisiológico del camarón cultivado, lo que ha contribuido a la aparición cada vez más frecuente de enfermedades infecciosas bacterianas y virales. Este factor se ha convertido en un obstáculo importante para el crecimiento de la actividad en los últimos años (Lightner et al., 1998; Hyung Kim et al., 2015). Entre los patógenos más dañinos a la actividad se encuentran el virus del síndrome de la mancha blanca (WSSV, por sus siglas inglés) y el virus de la necrosis hipodérmica y hematopoyética infecciosa (IHHNV, por sus siglas en inglés), siendo los más frecuentes y generalizados en esta industria (Escobedo-Bonilla, 2008; García-Orozco et al., 2012)