EL CHISTE COMO SIGNIFICANTE ENIGMÁTICO EN LA RELACIÓN EDUCATIVA

Tomamos como punto de partida los argumentos freudianos en torno al chiste y al humor, de ahí nos desplazamos a considerarlo como un juego. Esta consideración la sustentamos en lo dicho por Ludwig Wittgenstein y Donald Winnicott. De esta manera, ubicarnos al chiste como un significante que puede hac...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Velasco García, José Refugio
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2019
País:México
Institución:UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
Repositorio:Revista Electrónica de Psicología Iztacala
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ojs.pkp.sfu.ca:article/68968
Acceso en línea:https://revistas.unam.mx/index.php/repi/article/view/68968
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:chiste
significante
juego
educativa
relación.
Descripción
Sumario:Tomamos como punto de partida los argumentos freudianos en torno al chiste y al humor, de ahí nos desplazamos a considerarlo como un juego. Esta consideración la sustentamos en lo dicho por Ludwig Wittgenstein y Donald Winnicott. De esta manera, ubicarnos al chiste como un significante que puede hacer comunidad y alianzas solidarias dentro de la institución educativa, pero comentamos que el chiste puede convertirse en un instrumento violento, puede convertirse en una verdadera injuria. Así, nuestro propósito es mostrar cómo el chiste puede adquirir diversos sentidos en las relaciones humanas, y especialmente en el campo educativo. Las significaciones se multiplican pues el significante es la evidencia de la polisemia del lenguaje, de las posibilidades que tiene un vocablo de desplazarse y condensar sentidos, muy variados. El significante es el movimiento mismo del lenguaje, por esta razón el chiste es capaz de generar solidaridad, juegos del lenguaje compartidos; pero también puede promover la intolerancia, el odio y el desprecio. Cuando esto ocurre se pone en apuros las premisas freudianas en torno a lo que es un chiste, pues nos acercamos a los campos de la burla y la injuria, de tal manera que el chiste adquiere el estatuto de goce narcisista. Las fronteras entre estos dos territorios no se reconocen con facilidad. Por esta razón se hace necesario reflexionar sobre este tópico.