Tepeyóllotl, "corazón de la montaña" "señor del eco": el dios jaguar de los antiguos mexicanos

Como Tzinacán —el gran sacerdote maya de Qaholom concebido de una manera brillante por Jorge Luis Borges— el cual, en el fondo de un pozo, se aplica día tras día a descifrar a través de una reja el mensaje divino inscrito en el pelaje del jaguar que comparte su cautiverio, el investigador que preten...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Olivier, Guilhem
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1998
País:México
Institución:Universidad Nacional Autónoma de México
Repositorio:Repositorio Institucional del Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM
Idioma:nah
español
OAI Identifier:oai:ru.historicas.unam.mx:20.500.12525/1443
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12525/1443
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:CIENCIAS SOCIALES
antiguos mexicanos
Dios Jaguar
Tepeyóllotl
Mesoamérica
Dioses aztecas -- México
Descripción
Sumario:Como Tzinacán —el gran sacerdote maya de Qaholom concebido de una manera brillante por Jorge Luis Borges— el cual, en el fondo de un pozo, se aplica día tras día a descifrar a través de una reja el mensaje divino inscrito en el pelaje del jaguar que comparte su cautiverio, el investigador que pretende explorar la visión indígena del gran felino dispone de una documentación muy amplia, pero también llena de lagunas, documentación que él no puede aprehender sino a través de una serie de filtros constituidos por la naturaleza de las fuentes reunidas, y sobre todo por la desviación temporal e ideológica, que lo separa de su objeto de estudio. Con respecto a esto, el ejemplo de Tepeyóllotl, el dios jaguar de los antiguos mexicanos, es del todo significativo. Limitados a algunas representaciones en los manuscritos pictográficos y a menciones en los escritos del siglo XVI —que nos descubren su nombre al cual le siguen unos pocos comentarios—, los datos relativos a esta deidad son escasos. Sin embargo, el jaguar (Felis onca), ser fascinante en la fauna del Nuevo Mundo, ha inspirado a los habitantes de Mesoamérica innumerables creaciones iconográfics y míticas. Se persiguen sus huellas desde el primer milenio antes de nuestra era, cuando los olmecas elaboraron un arte que otorga al gran felino una omnipresencia remarcable, hasta las realizaciones de las épocas Clásica y Postclásica, sin ignorar los ritos y los relatos indígenas actuales, los que ilustran el papel destacado del jaguar en el seno de una cosmovisión a la vez preservada y renovada.