A mí no me afectó la pandemia
Al cabo de dos años de cambios en nuestras vidas existen varias formas de integrar (o no) lo que se ha modificado en nuestras vidas: por un lado, están quienes eran propensos al miedo, orden y/u obediencia y decidieron modificar sus rutinas y con ello su estilo de vida para adaptarse a las peticione...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2022 |
| País: | México |
| Institución: | Universidad Iberoamericana, Campus Puebla |
| Repositorio: | Repositorio Institucional de la IBERO Puebla |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:repositorio.iberopuebla.mx:20.500.11777/5545 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/20.500.11777/5545 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Pandemia Reflexión Nueva Normalidad COVID 19 Sociedad |
| Sumario: | Al cabo de dos años de cambios en nuestras vidas existen varias formas de integrar (o no) lo que se ha modificado en nuestras vidas: por un lado, están quienes eran propensos al miedo, orden y/u obediencia y decidieron modificar sus rutinas y con ello su estilo de vida para adaptarse a las peticiones que desde las instituciones se promovieron y que terminaron aislándonos “por tu propio bien”. Todavía hay personas que consideran que somos peligrosos y que es mejor vivir separados pues el contacto supone riesgos para la vida. Quienes piensan así llevan un tiempo –y tal vez llevaban un tiempo desde antes de la pandemia- buscando mejorar su casa, su espacio de trabajo y creando lugares seguros para existir en donde la conservación es lo más importante: comer bien, tener dispositivos que les permitan divertirse de mejor manera (una mejor tele, un mejor celular) o utilizar la tecnología para sustituir el contacto (teletrabajo, compras a casa para no salir a la calle, etc.). |
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