Identidad femenina, maternidad y moral social: Yerma (1935), de Federico García Lorca

García Lorca plasmó su comprensión de la problemática de la sociedad de su tiempo llevando a cabo en sus obras dramáticas una revisión del funcionamiento social de las claves de las identidades de género. Se profundiza en este artículo en el tema de la maternidad, clave en la definición “esencial” d...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Nieva de la Paz, Pilar
Formato: artículo
Fecha de publicación:2008
País:España
Recursos:Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Repositorio:DIGITAL.CSIC. Repositorio Institucional del CSIC
OAI Identifier:oai:digital.csic.es:10261/66045
Acesso em linha:http://hdl.handle.net/10261/66045
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:García Lorca
Teatro
Identidad femenina
Descrição
Resumo:García Lorca plasmó su comprensión de la problemática de la sociedad de su tiempo llevando a cabo en sus obras dramáticas una revisión del funcionamiento social de las claves de las identidades de género. Se profundiza en este artículo en el tema de la maternidad, clave en la definición “esencial” de la identidad femenina en el imaginario colectivo coetáneo. "Yerma" es la pieza teatral lorquiana que mejor desarrolla el tema materno, su interacción con la moral sexual dentro y fuera del matrimonio, y su esencial vinculación con la identidad social femenina en la España de preguerra. Se analiza cómo afecta la imposibilidad de ser madre a su identidad como mujer y la propuesta final de Lorca de transformación de la identidad colectiva española en relación con una nueva configuración de los roles de género. La protagonista está educada en el respeto a la moral social y el código hispánico de la “honra”. Determinada por los valores de la sociedad patriarcal, Yerma se rebela contra la frustración de una misión vital imposible: la maternidad. Alienada por su obsesión maternal, se va alejando poco a poco de los rasgos caracterizadores de la identidad femenina tradicional: la domesticidad, la pasividad, la resignación, el silencio y la debilidad. Las progresivas rupturas de Yerma con los límites marcados por su pertenencia al ámbito del hogar incluyen así la transgresión de los límites espaciales y verbales: las salidas al exterior, los parlamentos que manifiestan su dolor por la frustración maternal y su rebeldía frente a la autoridad marital. Con todo, estas rupturas “parciales” con el modelo femenino no solucionan su drama; su respeto a la moral católica y al código social de la honra le impide optar por el adulterio o la huida para alcanzar la ansiada maternidad. Finalmente, al asesinar a su marido con sus propias manos, Yerma se aleja de la identidad femenina asignada, culminando así el proceso de inversión de roles de género que ha ido protagonizando a lo largo del drama.