Un estudio fenomenológico de María Magdalena en dos sermones de sor Juana de la Cruz

El objetivo del presente trabajo es triple: recordar el papel de María Magdalena en la construcción del cristianismo; dar a conocer la figura de sor Juana de la Cruz como teóloga, además de como visionaria; y comprender fenomenológicamente la interpretación que esta mujer hace del papel de María en...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Fernández Martín, Patricia
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir
Repositorio:RIUCV. Repositorio de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir
Idioma:español
OAI Identifier:oai:riucv.ucv.es:20.500.12466/7666
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.12466/7666
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Santa viva
Mística
Teología
Discípula
Apóstol
Model of female sanctity
Mysticism
Theology
Disciple
Apostle
5101.10 Religión
7202.02 Hermenéutica
Descripción
Sumario:El objetivo del presente trabajo es triple: recordar el papel de María Magdalena en la construcción del cristianismo; dar a conocer la figura de sor Juana de la Cruz como teóloga, además de como visionaria; y comprender fenomenológicamente la interpretación que esta mujer hace del papel de María en la construcción del cristianismo. El primero pasa por aceptar una reconfiguración hermenéutica de la imagen de la santa apóstola a partir de los evangelios canónicos; el segundo se cumple al comprender la profundidad de la cosmovisión cristiana de la santa Juana; y el tercero se produce en el momento en que nos valemos de una reinterpretada fenomenología de la religión para dar voz a la terciaria tardomedieval, y analizar el papel de Magdalena en dos de sus sermones, poniendo el foco de la discípula en su relación, primero, con Jesús de Nazaret; luego, con Jesucristo, esto es, Jesús resucitado y, finalmente, con el Logos omnisciente. Tras alcanzar el centro espiritual en el que se encuentra Dios que es la santa Trinidad, se llega a la conclusión de que la santa Juana mantiene la imagen canónica-oficial de María Magdalena, sin que por ello deje de reivindicar su palabra, esto es, la buena nueva entregada por el mismo Jesucristo resucitado, como esencia de la construcción del cristianismo.