Poetas y filólogos conversos de los siglos IV y V: un panorama de los menos conocidos

La segunda mitad del siglo IV y la primera del siglo V fue para las letras latinas y griegas un singular momento creativo: mientras en el Imperio Occidental la poesía en latín renacía, los poetas itinerantes de Egipto renovaron la poesía griega influyendo en las letras del Imperio Oriental en su con...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Sánchez-Ostiz-Gutiérrez, Á. (Álvaro)|||/items/7be5876b-d790-4982-83fe-05b4275b4230
Tipo de recurso: capítulo de libro
Fecha de publicación:2011
País:España
Institución:Universidad de Navarra
Repositorio:Dadun. Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dadun.unav.edu:10171/17804
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10171/17804
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Filología Clásica
Literatura Latina Cristiana
Literatura Griega Cristiana
Fírmico Materno
Nono de Panópolis
Descripción
Sumario:La segunda mitad del siglo IV y la primera del siglo V fue para las letras latinas y griegas un singular momento creativo: mientras en el Imperio Occidental la poesía en latín renacía, los poetas itinerantes de Egipto renovaron la poesía griega influyendo en las letras del Imperio Oriental en su conjunto. La cultura del momento está influida asimismo por fuertes factores de unidad, entre los que destacaron sin duda tanto el renovado impulso de la formación escolar básica y avanzada desde época de Diocleciano, como el papel emergente del Cristianismo como guardián de la tradición clásica. En este contexto, además de figuras de primera línea como San Agustín, hubo otros poetas, profesores de literatura e intelectuales menos conocidos, que también se convirtieron a la fe cristiana (Nono de Panópolis, Tetradio, Horápolo, Pamprepio, Diocles, Sinesio…). Junto a estos se pueden traer a consideración otras figuras cuyo acercamiento al Cristianismo sigue siendo conjetural o incluso controvertido (Rutilio Namaciano, Claudiano, el destinatario del Carmen ad quendam senatorem…). Los casos que se toman como ejemplo no responden a un patrón único, sino que manifiestan precisamente la rica variedad de circunstancias vitales, de estímulos creativos y de inquietudes intelectuales que precedieron y siguieron a la conversión de cada uno de ellos.