El Cuerpo desposeído, la palabra poseída: los ojos cosidos, la visión escandalosa del Amado

Heraldos del amor excesivo: Maŷnûn/Aragon, Shiblî/Simone Weil, Hallâŷ/Zambrano. El sufismo ha constituido en la literatura de Aragon, Cioran, Rilke, S. Weil y M. Zambrano una referencia para hablar de la aniquilación de sí, de la muerte simbólica. El "desnacer" zambraniano no dista de la &...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Gonzalo Carbó, Antoni
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2012
País:España
Institución:Universidad de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de la UB
OAI Identifier:oai:diposit.ub.edu:2445/108801
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/108801
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Misticisme
Mysticism
Zambrano, María, 1904-1991
Descripción
Sumario:Heraldos del amor excesivo: Maŷnûn/Aragon, Shiblî/Simone Weil, Hallâŷ/Zambrano. El sufismo ha constituido en la literatura de Aragon, Cioran, Rilke, S. Weil y M. Zambrano una referencia para hablar de la aniquilación de sí, de la muerte simbólica. El "desnacer" zambraniano no dista de la "décréation" weiliana (entwerden), el hacer el vacío dentro de sí o el "salir de sí", como expresión del abandono total de sí (la muerte al mundo, el fanâ' sufí), la extinción completa del ego (ár. fanâ' bi kullî) y la absoluta subsistencia con el Amado (ár. baqâ-yi mutlaq). El poeta Aragon, influido, como Zambrano, por el sufismo (Hallâŷ, en ambos, a través de Massignon), habla de "dévouement absolu" y de "anéantissement de toi dans le vouloir (de) Dieu" (= en el Dîwân de 'Attâr: la autodisolución, per. az jwud fanâ' shudan, el "dar muerte a sí mismo [el yo]", fanâ'-i mahz, "la nada total o absoluta"). El cuerpo-despojo y los ojos vacíos: Hâfiz se ha "cosido los ojos" para mejor contemplar en el interior de sí mismo el rostro del Amado que se ha convertido en su santuario; asimismo, la Zulayjâ de Ŷâmî (Yûsuf u Zulayjâ) persigue el estado de vaciamiento de sí (el abandono total de sí en el amor: la pérdida de sí, per. bî-jwudî), que sólo puede ser llenado por el Amado; ella se arranca los ojos para consumar la pura visión interior.