Fatiga y lesión medular espinal

La lesión medular espinal (LME) tiene un gran impacto en la calidad de vida de los sujetos que la padecen. Puede causar disfunción en el movimiento, en la sensibilidad o en la función autonómica y, en consecuencia, generar varias complicaciones secundarias, como puede ser la fatiga. La fatiga es una...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Onate Figuérez, Ana María
Formato: tesis doctoral
Fecha de publicación:2023
País:España
Recursos:Universidad de Castilla-La Mancha
Repositorio:RUIdeRA. Repositorio Institucional de la UCLM
OAI Identifier:oai:ruidera.uclm.es:10578/31291
Acesso em linha:http://hdl.handle.net/10578/31291
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Ciencias médicas
Descrição
Resumo:La lesión medular espinal (LME) tiene un gran impacto en la calidad de vida de los sujetos que la padecen. Puede causar disfunción en el movimiento, en la sensibilidad o en la función autonómica y, en consecuencia, generar varias complicaciones secundarias, como puede ser la fatiga. La fatiga es una experiencia universal que afecta a las actividades de la vida diaria y a la calidad de vida de las personas con LME. Sin embargo, hay un número limitado de enfoques específicos disponibles para tratarla y es un síntoma poco mencionado y subestimado en la práctica clínica. Se han realizado estudios de prevalencia de fatiga en personas con LME con resultados dispares. Estimándose desde un 10% hasta un 67%, dependiendo de las características de la población de estudio y de las herramientas utilizadas para su valoración. Las personas con LME tienen la percepción de que la fatiga se asocia a algunos factores, entre los que destacan el dolor, la depresión, y secuelas de la lesión medular como la espasticidad entre otros. Aunque se ha estudiado su asociación con determinados factores demográficos y clínicos no existe un consenso. La fatiga es multidimensional (dimensión motora, cognitiva y emocional) por lo que existen diferentes herramientas para su evaluación. Por un lado, se puede evaluar la fatigabilidad motora que permite una valoración más objetiva y por otro la fatiga percibida que valora la percepción del paciente por medio de autoinformes. Es importante conocer si estas dimensiones de la fatiga tienen relación en las personas con LME para poder facilitar el diagnóstico clínico. Objetivos: Uno de los objetivos de esta tesis doctoral fue evaluar la prevalencia de la fatiga percibida en las personas con LME, así como determinar la influencia de dos estrategias de recogida de los datos (entrevista presencial vs cuestionario online). También se propuso determinar la asociación entre la fatiga percibida y factores sociodemográficos y clínicos en personas con LME. Otro objetivo fue comprobar si había diferencia en la fatigabilidad motora desencadenada por una tarea isométrica del dedo índice entre personas con LME cervical, LME toracolumbar y controles sanos. Por último, investigar la asociación entre fatiga percibida clínicamente significativa y la fatigabilidad motora durante una tarea isométrica en las personas con LME. Material y Métodos: Se realizaron 3 estudios; un estudio descriptivo, observacional y transversal en el que participaron 253 personas con LME; 180 realizaron una encuesta online con la plataforma web 2.0 Survey Monkey y a 73 se les realizó una entrevista presencial (estudio I). Una revisión sistemática con metaanálisis sobre los factores asociados a la fatiga en la LME (estudio II). Y por último un estudio analítico, descriptivo, comparativo y transversal, en el que participaron n=96 voluntarios con LME, de los cuales 40 con LME cervical y 56 con LME toracolumbar, y 63 controles sanos (estudio III). En el estudio I, las variables estudiadas fueron la fatiga percibida mediante la Fatigue Severity Scale (FSS), considerándose fatiga clínicamente significativa una puntuación ? 4. También se recogieron las variables sociodemográficas y clínicas: edad, género, causa de la lesión, tipo de lesión, nivel de lesión, tiempo desde la lesión, nivel de estudios, capacidad de marcha, dolor, espasticidad y depresión. En el estudio II, se incluyeron estudios publicados en español o inglés que investigaran la asociación de fatiga con factores sociodemográficos o clínicos en personas con LME. Se excluyeron revisiones, estudios de investigación cualitativa y otros artículos no originales, así como resúmenes presentados en congresos científicos, ensayos con animales, patologías que no fueran LME y estudios que solamente evaluaran tratamientos para la fatiga. El riesgo de sesgo se evaluó mediante la escala Appraisal for Cross-Sectional Studies para los estudios transversales y la Newcastle-Ottawa Scale para los casos y controles y de cohortes. En el estudio III, las variables principales fueron la fatiga percibida y la fatiga clínicamente significativa evaluadas con la FSS; y la fatigabilidad motora evaluada mediante el descenso de la fuerza en la máxima contracción voluntaria durante una tarea isométrica de dos minutos. Resultados: En el estudio I se incluyeron en el análisis 253 participantes con LME, de los cuales 180 participantes realizaron la encuesta online (71%) y 73 participantes la entrevista presencial (29%). Se observó una prevalencia de fatiga percibida clínicamente significativa en un 37,2% del total de la muestra. No hubo diferencia en la prevalencia de fatiga registrada entre la encuesta online y la entrevista presencial (OR= 0,61; IC 95%, 0,21-1,79). Las variables clínicas que mostraron asociación con la fatiga ordenadas de mayor a menor tamaño de efecto fueron la depresión (OR=4,65; IC 95%, 2,23-9,70), el dolor (OR=2,19; IC 95%, 1,12-4,30) y el nivel de lesión (cervicales vs torácicos y lumbares; OR=1,68; IC 95%, 1,06-2,65). La causa de la lesión, la capacidad de deambular, las disfunciones del tracto urinario y la espasticidad no mostraron tener asociación con la fatiga. Tampoco se encontró asociación entre los factores sociodemográficos estudiados (edad, género, nivel de estudios, consumo de alcohol, tabaco y marihuana) y la fatiga. En el estudio II se incluyeron 29 estudios en la revisión sistemática, de los cuales 23 fueron incluidos en el metaanálisis. Se realizó un análisis combinado de las asociaciones entre la fatiga y diecisiete factores. Se encontró una asociación directa entre la fatiga y nueve factores (ordenados de mayor a menor tamaño de efecto): ansiedad (r=0,57; IC 95% 0,29-0,75), estrés (r=0,54; IC 95%, 0,26-0,74), depresión (r =0,47; IC 95% 0,44-0,50), dolor (r=0,34; IC 95% 0,16-0,50), medicación analgésica (r=0,32; IC 95% 0,28-0,36), dispositivos de ayuda (r=0,23; IC 95% 0,17-0,29), nivel de lesión (r=0,15; IC 95% 0,07- 0,23), LME incompleta (r=0,13; IC 95% 0,05-0,22) y medicación (r=0,12; IC 95% 0,01- 0,23). Se encontró una asociación inversa con tres factores (ordenados de mayor a menor tamaño de efecto): autoeficacia (r=-0,63; IC 95% -0,81- -0,35), participación (r=- 0,32; IC 95% -0,58- -0,001), y actividad física (r=-0,17; IC 95% -0,28? -0,05). No se encontró asociación con la edad, género, nivel educativo, tiempo desde la lesión y espasticidad. En el estudio III se incluyeron en el análisis 96 personas con LME (40 cervicales y 56 toracolumbares) y 63 controles sanos. La fatigabilidad motora desencadenada por una tarea isométrica de dos minutos con el dedo índice entre personas con LME cervical, toracolumbar y controles sanos no mostró diferencias (ANOVA de medidas repetidas, GRUPO: F2,156=0,002, p=0,998; TIEMPOxGRUPO: F10,780=0,349; p=0,967). La estadística Bayesiana confirmó que no había diferencia entre los grupos en el desempeño de la tarea (ANOVA Bayesiana de medidas repetidas: GRUPO: BFIncl=0,166). También mostró que los grupos eran iguales en el tiempo (ANOVA Bayesiana de medidas repetidas: TIEMPOxGRUPO, BFIncl<0.001). La fuerza decayó en el grupo de LME cervical un 63,7 ± 23,0%; en el grupo toracolumbar un 64,7 ± 20,7%; y en el grupo control un 66,0 ± 19.4%, (ANOVA: F2,156 = 0,148; p = 0,862) con fuerte evidencia (ANOVA Bayesiana: BF10 = 0,024). Las personas con LME con fatiga clínicamente significativa no mostraron mayor fatigabilidad motora durante la tarea isométrica (ANOVA: F1,94=0,074; p=0,787). En la estadística Bayesiana se observó una evidencia anecdótica (ANOVA BF10=0,245) para esta asociación. Conclusiones: La fatiga es un síntoma percibido por un tercio de las personas con LME y podría ser evaluada de manera similar con un autoinforme de forma presencial o de forma online. La fatiga está asociada con varios factores clínicos siendo los relacionados con la salud mental los que presentan una fuerza de asociación mayor. Sin embargo, los factores sociodemográficos no parecen estar asociados con la fatiga en las personas con LME. La fatigabilidad motora desencadenada por una tarea isométrica es similar en personas con LME cervical, LME toracolumbar y personas sanas. Además, no ha mostrado estar relacionada con la fatiga clínicamente significativa en personas con LME. Es necesario la realización de estudios longitudinales para evaluar la dirección de causalidad de la asociación entre los factores clínicos y la fatiga, especialmente para los factores relacionados con la salud mental. También se precisa de estudios que evalúen tareas motoras globales con medidas objetivas y escalas de fatiga percibida para comprobar si existe relación entre ambas evaluaciones.