| Sumario: | El capítulo analiza la representación de la mujer en la obra de dos autores clave, Marivaux y Lorca, estableciendo un diálogo entre los siglos XVIII y XX que trasciende las diferencias temporales y culturales. A partir de este enfoque comparativo, se evidencia cómo la figura femenina ha sido históricamente concebida como complemento del hombre, más que como sujeto autónomo. En el caso de Marivaux, la mujer aparece como un sujeto dotado de inteligencia, intuición y capacidad estratégica, capaz de manejar las convenciones sociales en su propio beneficio. Lejos de una visión misógina, su obra constituye un reconocimiento del ingenio femenino dentro de un marco aún condicionado por normas sociales restrictivas. Por su parte, Lorca proyecta en sus personajes femeninos un espacio de sublimación de sus propios conflictos identitarios y afectivos. La mujer se convierte en un alter ego que permite canalizar deseos reprimidos, especialmente en relación con la homosexualidad, y en un vehículo de expresión surrealista que trasciende la realidad. El surrealismo se configura así como una vía de escape a la represión emocional y social, donde la tensión entre opuestos genera una estética de la contradicción. El capítulo concluye que ambos autores, desde perspectivas distintas, construyen una figura femenina compleja que, lejos de ser pasiva, ocupa un lugar central en la expresión de la subjetividad y la pasión humanas.
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