El comercio de las especias orientales desde la Antigüedad a las Cruzadas

A lo largo de la Historia, la palabra especias ha ido cambiando de significado. Utilizadas desde el antiguo Egipto en alta gastronomía (azafrán, mostaza, sésamo, alcaravea) y para embalsamar, y posteriormente en ceremonias religiosas (incienso y mirra); en época clásica se definían como mercancía de...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Hereter, Román
Tipo de recurso: tesis doctoral
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2018
País:España
Institución:CBUC, CESCA
Repositorio:TDR. Tesis Doctorales en Red
OAI Identifier:oai:www.tdx.cat:10803/665834
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10803/665834
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Espècies
Especias
Spices
Comerç
Comercio
Commerce
Pebre
Pimienta
Pepper
Ciències Humanes
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Descripción
Sumario:A lo largo de la Historia, la palabra especias ha ido cambiando de significado. Utilizadas desde el antiguo Egipto en alta gastronomía (azafrán, mostaza, sésamo, alcaravea) y para embalsamar, y posteriormente en ceremonias religiosas (incienso y mirra); en época clásica se definían como mercancía de valor especial en comparación con los artículos ordinarios, referidas también a perfumes y ungüentos. Desde la época de Augusto y con el comercio marítimo directo con la India desde los puertos egipcios del Mar Rojo, la pimienta empezó a tener un mayor protagonismo en las comidas, como lo demuestra su presencia en tres cuartas partes de las recetas recopiladas en el primer recetario de la historia atribuido a Apicio (s. I dC.). En siglos posteriores, algunas plantas empezaron a aclimatarse en el área mediterránea, como en el caso del azafrán. Sin embargo, ni la pimienta, ni la canela, ni el clavo de olor, ni el jengibre, ni la cúrcuma, podían crecer en estas latitudes, por lo que tenían que seguir siendo importadas, provocando el significado medieval del término tal como hoy lo conocemos: varias sustancias importadas de origen vegetal de sabor fuerte y aromático, obtenidas de plantas tropicales, comúnmente utilizadas como condimentos. Estas especias procedían de Oriente y su transporte, y especialmente los peajes de los territorios por los cuales tenían que atravesar, repercutían en su alto precio, por lo que sólo se las podía permitir una parte de la población. Pero esto cambiaba debido a dos grandes variables. De un lado, el posible mercado existente, y de otro, la potencia del poder político de los territorios por los cuales tenían que atravesar. A lo largo de la Historia, varios imperios actuaron como filtro (que no como tapón), contribuyendo al aumento de los precios a través de los peajes exigidos. El tráfico comercial de las especias ha sido determinante en la Historia de la Humanidad. Lo tuvieron en la expansión fenicia de Tiro, en el desarrollo del Imperio aqueménida, en las conquistas de Alejandro, en la riqueza de los Diádocos, en la abundancia de Alejandría, en la influencia de la filosofía griega en el Budismo, en los fracasos de Craso y Marco Antonio ante los partos, en la fortuna de Augusto, en el debilitamiento económico y posterior caída del Imperio romano, en el impulso del Islam, en la opulencia y derrota de Bizancio, en el germen de las Cruzadas y ya fuera del presente estudio, en la osadías de los navegantes portugueses y castellanos, descubrimiento de América, progreso de Amsterdam e Inglaterra y en la fundación de la primera multinacional del mundo. Resulta espectacular constatar cómo se repiten los procesos. En época clásica, las naves romanas llegaban a la India para comprar pimienta y pagaban con oro y plata de las minas del Bierzo y Tracia. En época moderna las naves portuguesas llegaban a la India para comprar pimienta y pagaban con el oro y la plata que los castellanos traían de América. Entre ambas épocas, en el periodo bajomedieval, las naves catalanas (y también genovesas, pisanas y venecianas) llegaban a Bizancio, Chipre y sobre todo Alejandría, para comprar pimienta y pagaban con el oro que venía de Gambia a través del Sahara. Siempre la balanza comercial con Oriente fue deficitaria, a pesar de las evidencias arqueológicas de vino, aceite y garum hispanos en el subcontinente indio.