La diversidad educativa en el desarrollo socioemocional: inteligencia emocional y altas capacidades

La inteligencia emocional es definida por primera vez por Salovey y Mayer como la capacidad de procesar información emocional con precisión y eficiencia, incluida la información pertinente para el reconocimiento, la construcción y la regulación de las emociones en uno mismo y en los demás (Salovey y...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Gallego Álvarez, Teresa, Recio Moreno, David, González Yubero, Sara
Tipo de recurso: capítulo de libro
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2024
País:España
Institución:Universidad Pública de Navarra
Repositorio:Academica-e. Repositorio Institucional de la Universidad Pública de Navarra
OAI Identifier:oai:academica-e.unavarra.es:2454/53312
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2454/53312
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Modelos de inteligencia emocional
Habilidades emocionales
Evaluación y medición emocional
Competencias socioemocionales
Descripción
Sumario:La inteligencia emocional es definida por primera vez por Salovey y Mayer como la capacidad de procesar información emocional con precisión y eficiencia, incluida la información pertinente para el reconocimiento, la construcción y la regulación de las emociones en uno mismo y en los demás (Salovey y Mayer, 1990). Durante los años posteriores a la aparición del concepto se han ido desarrollando numerosos modelos que difieren de la propuesta inicial de los autores. Los bloques teóricos se han dividido en dos tipos en función de dos aspectos: por un lado, por la definición de inteligencia emocional de la que parten y por otra por el tipo de instrumento de evaluación que utilizan. Así, encontramos un primer grupo denominado de habilidad que, basándose en modelos de inteligencia y desempeño, desarrolla medidas de rendimiento resaltando la capacidad cognitiva para procesar y regular la información y la adaptación emocional, como es el Modelo de Inteligencia Emocional de Mayer y Salovey y por otro lado los modelos denominados mixtos, o de rasgo, que utilizan el autoinforme como forma de evaluación y que enfatizan la efectividad psicológica (éxito social, laboral o educativo), basándose en aspectos vinculados con la personalidad y el ajuste no cognitivo, como por ejemplo, el modelo de Bar-On de 1997 o el propuesto por Goleman en 1991 (Petrides y Furham, 2001; Prieto et al., 2016). De las diferentes propuestas que han ido surgiendo a lo largo de los años, Fernández Berrocal y Extremera (2006) señalan que los enfoques teóricos con mayor aceptación por parte de la comunidad científica son: el modelo de habilidad de Mayer y Salovey, el modelo de Inteligencia Emocional-Social (ESI) de Bar-On y el modelo de competencias emocionales centrado en el lugar de trabajo.