“Construyendo nuestra obra de arte”. Evaluación del proceso de creación desarrollado como situación de aprendizaje para 3º de educación primaria: proceso de evaluación de la experiencia en el Estilo Actitudinal

[ES] La práctica de actividades rítmicas musicales de expresión corporal y danza contribuyen al conocimiento de la propia corporalidad desde experiencias artísticas y culturales contemporáneas y promueve el desarrollo de las competencias específicas del área de Educación Física incluidas en el Real...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Ollora Triana, Natalia, Ruiz Omeñaca, Jesús Vicente
Tipo de recurso: capítulo de libro
Fecha de publicación:2024
País:España
Institución:Universidad de León
Repositorio:BULERIA. Repositorio Institucional de la Universidad de León
OAI Identifier:oai:buleria.unileon.es:10612/22978
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10612/22978
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Educación
Actividades rítmicas musicales
Expresión corporal
Danza
Corporalidad
Competencias específicas
Educación física
5802.04 Niveles y Temas de Educación
Descripción
Sumario:[ES] La práctica de actividades rítmicas musicales de expresión corporal y danza contribuyen al conocimiento de la propia corporalidad desde experiencias artísticas y culturales contemporáneas y promueve el desarrollo de las competencias específicas del área de Educación Física incluidas en el Real Decreto 157 (RD, 2022), especialmente aquella que hace referencia a practicar y valorar las manifestaciones artístico-expresivas de la cultura motriz (C.E.4). Dentro de este marco, cualquier propuesta de situación motriz en contextos de experiencias con música, ritmo, expresión corporal y danza se debe construir desde una óptica integradora e inclusiva, incorporando la perspectiva de género, actuando desde el respeto a la diversidad inherente al grupo en lo que atañe a las manifestaciones rítmicas y expresivas asociadas a sus culturas de origen, y creando un entorno de desarrollo para la construcción de identidades personales y sociales desde una práctica vivenciada. En este contexto, nos encontramos ante un componente medular de la Educación Física. Sin embargo, el tratamiento de esta competencia, así como el abordaje de los saberes básicos vinculados a la expresión corporal, el ritmo, la danza y la creación artística siguen siendo, para algunos docentes, un escenario dotado de incertidumbre a la hora de configurar su programación didáctica. En el proceso, con frecuencia, se traslada al alumnado que, como producto final, deba memorizar coreografías no creadas por él mismo y que están construidas con estructuras y movimientos corporales que nada tienen que ver con el vocabulario corporal y los rasgos personales de movimiento de quienes van a ejecutarlas. Bajo estos planteamientos de producto final ya creado desde un principio y vinculado a la vertiente cultural de la acción motriz, nos encontramos cómo parte del alumnado pasa de una forma superficial por un proceso donde no existe una construcción creativa de un producto final, sino una reproducción de un modelo de ejecución predefinido. En este contexto, el docente acaba por considerar la mera participación como indicador de logro asociado a una evaluación de carácter sumativo -complementado, en su caso, por el ajuste al modelo de ejecución motriz, al ritmo de la música y a la acción grupal-, abriendo la puerta a que, en el grupo, surjan conductas de supervivencia para camuflar la participación, preferiblemente volviéndose “invisibles” (Pérez-Pueyo, 2013). Desde esta óptica surge un problema que impregna también el proceso de evaluación auténtica, ya que es verdaderamente difícil la utilización de recursos expresivos que no han sido desarrollados desde la corporalidad individual y grupal. En este sentido, es aún más compleja la acción de memorizar y reproducir lo que no ha sido creado por uno mismo si lo que se pretende es que con la experiencia comunicadora, el alumnado llegue a transmitir a través del cuerpo y la acción motriz. En definitiva, si la creación de Situaciones de Aprendizaje integradas por las actividades rítmicas y bailadas puede resultar compleja para algunos docentes, esto se va a traducir en una no menos difícil evaluación formadora, formativa y criterial. Partiendo de estas premisas y como alternativa, en este capítulo se presenta el desarrollo de una Situación de Aprendizaje (SA) siguiendo el modelo de Estilo Actitudinal (Pérez-Pueyo, 2016), estructurada en tres fases a lo largo de las cuáles se organiza un proceso de evaluación formativa y formadora que integra la autoevaluación intragrupal, la coevaluación intragrupal y la heteroevaluación, así como la evaluación compartida y dialogada. Todos estos procesos serán conocidos por el alumnado, ya que de manera previa sabrá qué es lo que se va a considerar en la evaluación y cómo van a evaluar, tanto ellos mismos, como los compañeros y compañeras y el o la docente. De forma complementaria, es preciso reparar en que la evaluación tendrá un sentido multifactorial, ubicará especialmente el foco en los progresos y en los logros del alumnado, y se pondrá al servicio de las personas implicadas en el proceso pedagógico, integrando la evaluación en la acción educativa como proceso vinculado a la reflexión en aras de producir mejoras en la acción didáctica y en los aprendizajes del alumnado. Con estas bases comenzamos este capítulo.