Imágenes de la política en las sociedades del conocimiento

Las democracias occidentales a lo largo de su historia han tenido que enfrentarse a una multitud de discursos, colectivos y movimientos que criticaban las tendencias oligárquicas que se desarrollaban en su seno y reivindicaban cambios que permitieran la participación substancial del pueblo en la tom...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Gardounis, Konstantinos
Tipo de recurso: tesis doctoral
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2016
País:España
Institución:CBUC, CESCA
Repositorio:TDR. Tesis Doctorales en Red
OAI Identifier:oai:www.tdx.cat:10803/400711
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10803/400711
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Participació
Participación
Participation
Ciutadania
Ciudadania
Citezenship
Democràcia
Democracia
Democracy
Ciències Humanes
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Descripción
Sumario:Las democracias occidentales a lo largo de su historia han tenido que enfrentarse a una multitud de discursos, colectivos y movimientos que criticaban las tendencias oligárquicas que se desarrollaban en su seno y reivindicaban cambios que permitieran la participación substancial del pueblo en la toma de decisiones. Las instituciones representativas se han considerado poco representativas de verdad. Estas críticas se han lanzado bajos los lemas de una democracia “real”, participativa, radical o directa. No obstante, ha quedado poco claro que significan estas consignas y alrededor de ellas suelen emerger significados diversos y contradictorios. Es más, aunque la democracia parlamentaria actual recibe duras críticas, parece más fuerte que nunca. Las alternativas no son convincentes. Y se puede decir que la batalla ideológica y política entre la democracia parlamentaria-liberal y la democracia participativa-directa ha dado como resultado -hasta la fecha- la victoria de la primera. Así las cosas, la visión imperante de la política es que se trata de la actividad de los políticos. La disputa entre la democracia liberal-representativa y la democracia participativa-directa se ha complejizado a lo largo de las últimas décadas por la creciente tecnificación de las diferentes cuestiones. Por una parte, tal complejidad hace la política aún más inasequible para la ciudadanía. Por otra parte, revela a menudo la incapacidad del personal político a la hora de abordar los problemas. La toma de decisiones aparece como una actividad que requiere una creciente experticia al mismo tiempo que la experticia oficial es insuficiente. En estas condiciones, la disputa de la que hablábamos antes sobre la democracia, la política y la participación se renueva y el llamamiento participativo descubre nuevos argumentos y también nuevas dificultades. La reciente emergencia de la propuesta de la democracia deliberativa se puede ver como un intento de sintetizar los elementos de esta discusión: la necesidad de la participación ciudadana, la inevitabilidad las estructuras representativas, la insuficiencia de la experticia institucional. Por tanto, los demócratas deliberativos proponen mecanismos participativos con la implicación de todas las voces concernidas, y que sean compatibles con las instituciones representativas para abordar y resolver las diferentes cuestiones. Ante este panorama sería importante estudiar qué dice la ciudadanía sobre la participación, la política, la democracia. Sería importante ver cómo se relaciona con las propuestas de la democracia representativa, participativa o deliberativa para comprender qué tipo de democracia se puede o se quiere construir. Se han entrevistado tanto a ciudadanos de diferentes localidades catalanas como especialistas que han organizado procesos participativos en los Ayuntamientos respectivos, y sus relatos se han analizado según la metodología del análisis temático. El presente estudio nos permite enriquecer el debate sobre la democracia y la política a partir del material empírico de personas que se han convocado o han vivido experiencias participativas desde diferentes posiciones. Los resultados nos muestran que entre la implicación política y la vida actual opera una mutua exclusión: la política es actividad laboriosa y exigente para la vida cotidiana mientras que la vida cotidiana no deja energía y tiempo para la política. Además, hay gente que ni es considerada parte de la ciudadanía según el orden vigente. La democracia actual se critica como opaca e ineficaz, pero las estructuras representativas no se cuestionan radicalmente. El carácter complejo de las diferentes cuestiones hace necesaria la presencia de buenos expertos. Así que una democracia plenamente participativa se considera imposible al mismo tiempo que se desea una democracia más participativa. La actividad política puede ser de todos y todas, a medida que los espacios participativos tengan en cuenta las vidas cotidianas de las personas y se levanten las barreras que dificultan el pleno ejercicio de la ciudadanía.