Correlación entre la microperimetría y las técnicas de autofluorescencia en la degeneración macular asociada a la edad, utilidad en baja visión

La evaluación clínica de los trastornos de la retina tiene un abordaje tanto morfológico como funcional. La exploración física del fondo de ojo consiste en la visualización a través de la pupila y de los medios transparentes del globo ocular (lágrima, córnea, humor acuoso, cristalino y humor vítreo)...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Freijeiro González, Óscar
Tipo de recurso: tesis de maestría
Fecha de publicación:2012
País:España
Institución:Universidad de Valladolid
Repositorio:UVaDOC. Repositorio Documental de la Universidad de Valladolid
OAI Identifier:oai:uvadoc.uva.es:10324/6640
Acceso en línea:http://uvadoc.uva.es/handle/10324/6640
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Degeneración macular
Óptica
Descripción
Sumario:La evaluación clínica de los trastornos de la retina tiene un abordaje tanto morfológico como funcional. La exploración física del fondo de ojo consiste en la visualización a través de la pupila y de los medios transparentes del globo ocular (lágrima, córnea, humor acuoso, cristalino y humor vítreo) de la retina y del disco óptico. Por otro lado, cuando se plantea una patología retiniana desde el punto de vista del paciente, el abordaje funcional es más relevante y el objetivo será evaluar el impacto de la patología en la calidad de vida. Aunque hay que reconocer grandes avances en los últimos años, la mayoría de los nuevos dispositivos de evaluación ocular se centran en métodos de documentación y diagnóstico morfológico (ej. tomografía de coherencia óptica o retinógrafos asistidos por láser de barrido), quedando los parámetros funcionales todavía limitados a la medida de la agudeza visual y la perimetría. Aún así, los actuales dispositivos clínicos para medir los déficits estructurales y funcionales están todavía lejos de ser 100% precisos, pero esta distancia se agranda en pacientes afectados de patologías severas que causan discapacidad visual. El desafío de lograr aproximar la función visual se mantiene en nuestra práctica clínica diaria. En este reto de evaluar la experiencia visual de una forma más real puede resultar beneficioso vincular medidas estructurales y funcionales. Son abundantes, por ejemplo, las referencias bibliográficas en casos de daño glaucomatoso que buscan relación entre la perimetría automatizada clásica y la tomografía de coherencia óptica (OCT). En este trabajo analizaremos resultados de la microperimetría (perimetría de fondo) y de las técnicas de evaluación de la autofluorescencia retiniana en estadios avanzados de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), buscando la utilidad que este tándem de pruebas de reciente aparición pueda ofrecernos en pacientes que sufren una pérdida severa de la visión central. De cara al entrenamiento visual de la visión excéntrica, pensamos que sería interesante lograr relacionar el deterioro funcional (escotomas) con las lesiones observadas en el fondo.