El impacto psicológico sobre el intérprete y su rol como mediador emocional

Este estudio analiza el impacto psicológico que experimentan los intérpretes en el sector de la salud publica en España, resaltando su función como mediadores no solo en términos lingüísticos, sino también en aspectos emocionales y culturales. Durante su labor profesional, los intérpretes se topan c...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Buendía Aranda, María
Tipo de recurso: tesis de maestría
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universidad de Alcalá (UAH)
Repositorio:e_Buah Biblioteca Digital Universidad de Alcalá
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ebuah.uah.es:10017/67023
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10017/67023
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Burnout
Interprete
Mediador
Salud mental
Trauma vicario
Interpreter
Mediator
Mental health
Vicarious trauma
Filología
Philology
Descripción
Sumario:Este estudio analiza el impacto psicológico que experimentan los intérpretes en el sector de la salud publica en España, resaltando su función como mediadores no solo en términos lingüísticos, sino también en aspectos emocionales y culturales. Durante su labor profesional, los intérpretes se topan con situaciones extremadamente delicadas y emocionalmente sobrecargadas, lo que les enfrenta a circunstancias de intensa tensión y sufrimiento ajeno. Esta exposición constante puede provocar efectos como el estrés postraumático secundario, la fatiga por compasión, el agotamiento laboral, especialmente cuando no se dispone de la formación o el respaldo necesarios. Este fenómeno es descrito por Figley (1995) como “trauma vicario” o síndrome de burnout, que impacta a aquellos profesionales que se ven psicológicamente afectados por el dolor de otros, un aspecto que Giudici (2019) vincula directamente con la ausencia de preparación previa emocional. Por este motivo, se sostiene que los intérpretes necesitan una formación completa que incluya no solo competencias lingüísticas, son también tácticas de autocontrol emocional, resistencia y autocuidado. Como enfatiza Valero Garcés (2006), esta modalidad de formación es crucial para que los profesionales sean capaces de gestionar de forma eficaz situaciones de alta carga emocional, como diagnósticos terminales, violencia o emergencias médicas. Los hallazgos del estudio señalan que la escasez de recursos institucionales de apoyo emocional aumenta la fragilidad del intérprete, impactando tanto en su bienestar mental como en la calidad del servicio proporcionado. En este contexto, se promueve la instauración de redes de apoyo, supervisión psicológica y programas de gestión emocional en el ambiente hospitalario.