La incomunicabilidad del misterio del sufrimiento.

El sufrimiento es testigo de la condición vulnerable del ser humano. Esta vulnerabilidad se desvela en la inconsistencia, finitud, limitación y radical dependencia humana de los otros, a los que necesita como ámbito de crecimiento personal y afectivo. El ser humano es también libertad frágil, no lo...

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Detalles Bibliográficos
Autores: De la Calle Maldonado, Carmen, Castañera Ribé, Cecilia, Giménez Armentia, Pilar
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2020
País:España
Institución:Universidad Francisco de Vitoria
Repositorio:DDFV. Repositorio Institucional de la Universidad Francisco de Vitoria
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddfv.ufv.es:10641/5291
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10641/5291
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Vulnerabilidad
Misterio
Incomunicabilidad
Sufrimiento
Muerte
Sentido
Vulnerability
Mystery
Incommunicability
Suffering
Death
Meaning
Descripción
Sumario:El sufrimiento es testigo de la condición vulnerable del ser humano. Esta vulnerabilidad se desvela en la inconsistencia, finitud, limitación y radical dependencia humana de los otros, a los que necesita como ámbito de crecimiento personal y afectivo. El ser humano es también libertad frágil, no lo puede hacer todo. El fracaso y la muerte son expresión de esta naturaleza limitada, que a su vez, es posibilidad de profundo sentido. El sufrimiento se experimenta muchas veces como acorralamiento y desprotección extrema que empuja a huir o a intentar anestesiarlo, sin posibilidad de escape. Ello le da un carácter mistérico, que exige a la persona entrar en la espesura de la experiencia sufriente, para vivirla desde una voluntad de sentido y un compromiso valiente con la vida. Todo ello hace del sufrimiento una experiencia incomunicable y profundamente personal, porque en última instancia, solo el que sufre sabe lo que sufre. Es posible acompañar y aliviar el sufrimiento del otro pero, al tratarse de un misterio intransferible, nunca una experiencia de dolor puede asimilarse a otra. Estamos ante una realidad en la que cada ser humano se descubre en su verdad y se encuentra consigo mismo de un modo particularmente único. Esta experiencia de incomunicabilidad tan radical exige a la persona la tarea de asimilar, aceptar, vivir y aprender en el dolor, para transformarlo en camino único de sentido y verdadera humanización.