Dr. Josep Pavia i Simó: una vida de servicio y una dedicación a los estudios de Humanidades, Canto gregoriano y Musicología

Trabajo realizado con motivo del septuagésimo aniversario del anterior Jefe del Departamento de Musicología y Vicedirector de la revista científica Anuario Musical, Dr. Josep Pavia i Simó, aprovechando la ocasión para conmemorar a un tiempo, su retiro (31-XII-1999). En el terreno musical, "mosé...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Ezquerro, Antonio
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2002
País:España
Institución:Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Repositorio:DIGITAL.CSIC. Repositorio Institucional del CSIC
OAI Identifier:oai:digital.csic.es:10261/27565
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10261/27565
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Josep Pavía i Simó
Canto Gregoriano
Musicología
Descripción
Sumario:Trabajo realizado con motivo del septuagésimo aniversario del anterior Jefe del Departamento de Musicología y Vicedirector de la revista científica Anuario Musical, Dr. Josep Pavia i Simó, aprovechando la ocasión para conmemorar a un tiempo, su retiro (31-XII-1999). En el terreno musical, "mosén Pavia" (como cariñosamente le reconoce la gente de la calle), ha sido y es, siempre. Maestro. Conoce profundamente la tradición músico-litúrgica que nos rodea (toda una vida de dedicación eclesiástica, junto a un experto manejo del latín, de cuya enseñanza es catedrático), así como el canto gregoriano (casi cuarenta años avalan su perfecto conocimiento de la materia, manejando y cantando a diario el cantollano que solemniza el culto, como sochantre o salmista catedralicio), y la realidad histórico-musical catalana. Sus publicaciones sobre la música en Barcelona durante el período barroco (el órgano catedralicio, los compositores Joan Pau Pujol o Francesc Valls, la actividad musical en las parroquias de la ciudad...), son de absoluta referencia, y significan, en la actualidad, en el panorama musicológico hispánico, una guía y modelo de inapreciable valor, constituyendo, en sí mismo, un testimonio vital, uno de los últimos eslabones, de unas prácticas musicales lamentablemente languidecientes -cuando no desaparecidas tras el Concilio Vaticano II-, de las que apenas contamos con los últimos representantes en nuestra disciplina.