Rótula urbana: Experimentación del habitar y la colectividad en el Perchel, Málaga

La ciudad de Málaga ha atravesado en los últimos años un proceso de disolución territorial impulsado por dinámicas de turistificación y gentrificación, fenómenos que han transformado profundamente su estructura urbana y social. En este contexto, el barrio de El Perchel —objeto de la presente interve...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Manuel de Céspedes García, Cristina
Tipo de recurso: tesis de maestría
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/178366
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/11441/178366
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:El Perchel
Málaga
Gentrificación
Descripción
Sumario:La ciudad de Málaga ha atravesado en los últimos años un proceso de disolución territorial impulsado por dinámicas de turistificación y gentrificación, fenómenos que han transformado profundamente su estructura urbana y social. En este contexto, el barrio de El Perchel —objeto de la presente intervención— se configura como un caso paradigmático de dichas tendencias en evolución. Este proceso se manifiesta de forma especialmente visible en el crecimiento masivo que ha experimentado Málaga, cuyas transformaciones han provocado una pérdida progresiva del sentido territorial, tanto en el núcleo histórico como en los asentamientos extramuros. Estos espacios, históricamente concebidos como lugares de encuentro social que, junto con su función residencial, constituían el componente principal del entramado urbano de Málaga. A pesar de su valor patrimonial, El Perchel no ha sido reconocido como un lugar digno de protección frente a los desafíos que enfrenta el centro histórico en su totalidad. Esta falta de reconocimiento institucional ha conllevado una notable depreciación de sus valores patrimoniales, tanto materiales como inmateriales, lo que ha derivado en una pérdida significativa de la identidad del barrio, su progresiva desintegración y el desplazamiento de su comunidad original como consecuencia directa del proceso de gentrificación. Históricamente, El Perchel poseía una identidad urbana particular, derivada de su estrecha relación con las actividades marítimas. A diferencia de la población asentada en el núcleo urbano de Málaga, los habitantes del barrio mantenían un fuerte vínculo con el mar, en gran parte debido a su pasado industrial relacionado con el secado del pescado. Esta conexión definía no solo la economía local, sino también las formas de vida y los lazos comunitarios, otorgando al barrio una configuración social y espacial diferenciada dentro del contexto urbano malagueño. En la actualidad, tanto El Perchel como el centro histórico se presentan ante la ciudad como un marco físico que alberga distintas comunidades urbanas y modelos habitacionales que no han logrado adaptarse a las necesidades actuales y futuras. En El Perchel, el espacio entre edificios se ha visto erosionado, perdiéndose con ello la identidad de la vida en la calle como patrimonio inmaterial. Esta transformación ha acentuado la polarización social y ha contribuido al incremento de la pobreza y la exclusión social, en gran parte debido al aumento de los costos de la vivienda y la llegada masiva de inversiones inmobiliarias. La complejidad comunitaria que caracterizaba al barrio ha sido desmantelada, y la vida pública ha sido fragmentada en componentes individuales, debilitando los vínculos vecinales y la cohesión social. Frente a ello, el centro histórico ha sido objeto, durante las últimas dos décadas, de un proceso de musealización orientado a desarrollar una estrategia turístico-museística. Esta dinámica ha tendido a homogeneizar la complejidad cultural del territorio y a monopolizar el espacio público mediante actividades vinculadas principalmente a la restauración y el consumo, vaciando de contenido social y diversidad funcional el corazón histórico de la ciudad. El proyecto parte de una reflexión fundamental sobre la naturaleza cambiante de los usos arquitectónicos y la vida urbana contemporánea: el reconocimiento de la imprevisibilidad en la duración y función de los edificios a lo largo del tiempo. Esta incertidumbre, cada vez más evidente en contextos urbanos dinámicos sujetos a trasformaciones sociales, económicas y culturales, cuestiona profundamente la validez de proyectar espacios basados en programas fijos y cerrados. Las formas tradicionales de planificar la arquitectura, centradas en la definición rígida de usos específicos, a menudo resultan obsoletas poco después de su construcción, incapaces de adaptarse a la evolución orgánica de las comunidades que los habitan. Ante esta realidad, el proyecto propone espacios con fuerte capacidad de adaptación, donde la transformación sea una cualidad esencial de la arquitectura. Esta flexibilidad permite que los espacios respondan tanto a las necesidades individuales como a demandas colectivas, acomodando actividades improvistas, modos de vida emergentes y nuevas formas de habitar. Esta visión no solo atiende a la lógica funcional, sino que incorpora una dimensión social: reconocer a los habitantes como protagonistas de los espacios, con capacidad de intervenir y transformar su entorno. La arquitectura se convierte, así, en un medio de mediación entre el presente y el futuro, entre lo planificado y lo espontáneo, entre la permanencia del lugar y la fluidez de los usos. Es una arquitectura que no dicta, sino que escucha; no impone, sino que acompaña.