Estudio de la idoneidad del toro para la lidia

[ES] Cualquier acercamiento objetivo y sin prejuicios que intente valorar algún aspecto de la Fiesta de los Toros, debe empezar considerando la existencia de la propia Fiesta en sí, teniendo en cuenta que ésta no surge como resultado de una imposición de prácticas elitistas, sino de su misma raigamb...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Gutiérrez Martínez, María del Pilar
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:1996
País:España
Institución:Universidad de León
Repositorio:BULERIA. Repositorio Institucional de la Universidad de León
OAI Identifier:oai:buleria.unileon.es:10612/17197
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10612/17197
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Producción animal
Toro de lidia
Bovinos
Ciencias veterinarias
3104 Producción Animal
Descripción
Sumario:[ES] Cualquier acercamiento objetivo y sin prejuicios que intente valorar algún aspecto de la Fiesta de los Toros, debe empezar considerando la existencia de la propia Fiesta en sí, teniendo en cuenta que ésta no surge como resultado de una imposición de prácticas elitistas, sino de su misma raigambre popular. Podría suceder que estas raíces fueran aún más profundas de lo que se viene suponiendo y ello explicaría porqué la tauromaquía ibérica nunca pudo ser definitivamente abolida a pesar de contar con la clara hostilidad de Poderes de gran magnitud, como la Iglesia del siglo XVI, la Monarquía de Felipe II, o el Absolutismo del siglo XVIII. En la actualidad, el toro de lidia, como eje fundamental del espectáculo, es la columna vertebral de un sector económico que cada día se hace más entramado y mueve un importante y creciente volumen monetario cada temporada. Los festejos taurinos desde su aparición, alrededor del año mil, (CAMPOS, 1973) hasta la actualidad han atravesado por distintas etapas. En un principio surgen como regocijo popular, en los que personas a pie practican suertes con diferentes instrumentos. A partir del siglo XVI pasan a estar dominados por la nobleza y se fundamentan en diversas suertes a caballo. En los siglos XVII y XVIII vuelve a cobrar importancia el toreo a pie, de forma que hacia finales del siglo XVIII, el espectáculo es una alternancia del "varilarguero" con el toreo de los lidiadores de a pie (COSSIO, 1951; MIRA, 1981).