Institutos laborales y bibliotecas

En 1949 se crearon las Universidades Laborales. En 1953 ya existían en España sesenta y se hablaba mucho de ellas. Pero, apenas se ha escrito nada de sus bibliotecas, y de la urgente necesidad de fomentar y orientar la lectura pública en los medios rurales. ¿Con qué fin se crearon estos institutos?...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Pérez-Rioja, José Antonio
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:1957
País:España
Institución:Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP)
Repositorio:Redined. Red de Información Educativa
OAI Identifier:oai:redined.educacion.gob.es:11162/71360
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11162/71360
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:escuela profesional
biblioteca pública
biblioteca escolar
zona rural
España
Universidad Laboral
Descripción
Sumario:En 1949 se crearon las Universidades Laborales. En 1953 ya existían en España sesenta y se hablaba mucho de ellas. Pero, apenas se ha escrito nada de sus bibliotecas, y de la urgente necesidad de fomentar y orientar la lectura pública en los medios rurales. ¿Con qué fin se crearon estos institutos? Se ha dicho muchas veces que estos Centros no tratan de crear más bachilleres, sino de dotar a los trabajadores del campo de un nivel profesional y cultural más alto. Se trata de modernizar y poner al día a la población rural y adaptarla a los tiempos modernos, consiguiendo, paralelamente, una progresiva elevación de su nivel económico, técnico y cultural, que si no los equipare, si los aproxime, cada vez más, a los núcleos urbanos Los Institutos no han de encerrarse en los límites estrechos que, aparentemente, les señalan la edad y las materias a estudiar por sus alumnos De aquí la conveniencia de su misión no acabe en las horas de clase y vaya más allá, con un fin social y educador: la difusión de la cultura, no sólo a sus alumnos, sino también a sus familiares y a la población entera. El instrumento básico cultural ha de ser el libro, a través de la Biblioteca. En estos casos se hace necesario que las Bibliotecas de los nuevos institutos reconozcan como un deber social , que no son exclusivamente unas bibliotecas para sus profesores y alumnos, sino también para la comunidad entera. Si existen otras bibliotecas en la región debería existir una coordinación entre ellas, con el fin de extender sus recursos y actividades a toda la población existente en la zona.