Pensar despacio sobre las mujeres que sufren violencia machista

Durante la intervención con mujeres que han sufrido algún tipo de violencia machista, diferentes profesionales tomarán decisiones (e.g., creerlas o no) y harán atribuciones a su comportamiento (por ejemplo, responsabilizarlas de la violencia que sufren) mediadas por creencias previas estereotipadas...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Cala Carrillo, María Jesús, García Jiménez, María
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/172489
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/11441/172489
https://doi.org/10.70478/apuntes.psi.2025.43.05
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Violencia de género
Estereotipos
Mujeres
Mitos
Falsas creencias
Gender-based violence
Stereotypes
Women
Myths
Misconceptions
Descripción
Sumario:Durante la intervención con mujeres que han sufrido algún tipo de violencia machista, diferentes profesionales tomarán decisiones (e.g., creerlas o no) y harán atribuciones a su comportamiento (por ejemplo, responsabilizarlas de la violencia que sufren) mediadas por creencias previas estereotipadas sobre las víctimas, en ocasiones erróneas. Esta actuación inadecuada de quienes supuestamente deben ayudarlas y/o protegerlas, puede llevar a una victimización secundaria. El objetivo de este trabajo es ilustrar la relevancia de dicho pensamiento estereotipado señalando el papel que juega en la toma de decisiones. Partiendo de la distinción del pensamiento rápido y pensamiento lento de Daniel Kahneman, nos centramos en el primero y en su relación con los estereotipos de género y el papel que juegan en nuestras atribuciones y toma de decisiones. Seguidamente profundizaremos en tres creencias estereotipadas sobre las mujeres que sufren violencia para contrastarlas con lo que desde la investigación psicológica se sabe sobre ellas y sus experiencias: (1) creer que las mujeres víctimas son pasivas, no se resisten a la violencia, (2) creer que mienten cuando la denuncia no se interpone inmediatamente después de un episodio de violencia y (3) creer que mienten si su relato presenta inconsistencias. El trabajo concluye resaltando la importancia de tomar conciencia sobre dichas creencias y la necesidad de reemplazarlas por un pensamiento basado en la evidencia científica para disminuir así el riesgo de victimización secundaria. Esto requiere, necesariamente, de una formación y especialización profesional con base en la investigación psicológica.