Réplica del Derecho Penal del Enemigo. Sobre seres humanos, individuos y personas del derecho

El autor se opone a la introducción de un nuevo concepto en el sistema criminal de justicia: un Derecho Penal contra el enemigo, concepto recientemente desarrollado por Jakobs. Según expone Jakobs, la sociedad es comunicación personal regida por normas, y es ésta (sus líderes) la que decide quiénes...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Heinz Gössel, Karl
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2007
País:España
Institución:Universidad de Huelva (UHU)
Repositorio:Arias Montano. Repositorio Institucional de la Universidad de Huelva
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ariasmontano.uhu.es:10272/12151
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10272/12151
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Derecho penal
Derecho penal del enemigo
Derechos fundamentales
Criminal Law
Criminal Law against the «enemies»
Fundamental rights
Descripción
Sumario:El autor se opone a la introducción de un nuevo concepto en el sistema criminal de justicia: un Derecho Penal contra el enemigo, concepto recientemente desarrollado por Jakobs. Según expone Jakobs, la sociedad es comunicación personal regida por normas, y es ésta (sus líderes) la que decide quiénes serán miembros de la sociedad y quiénes quedarán excluidos de la misma. Por otro lado, diferencia entre «individuos» y «personas», siendo estas últimas quienes adquieren el estatuto de persona, esto es, aquellos sujetos que ofrecen una garantía cognitiva de respeto al conjunto de normas de una sociedad. De este modo, la persona está definida por el rol que desempeña en la sociedad, como una construcción objetiva de la misma. Ante cualquier sujeto que no ofrece dicha garantía, el Derecho Penal cambia la reacción normal que tiene frente a los miembros de la sociedad, por una reacción contra el enemigo, como si fueran animales salvajes. En definitiva, se trataría de eliminar al enemigo o de aceptarlo como tal, criterio que estaría a discreción de la sociedad. El autor entiende que todo ser humano posee unos derechos fundamentales innatos de los que no puede ser despojado, sosteniendo, por tanto, que el concepto ofrecido por Jakobs es inhumano, al considerar a ciertas personas como animales salvajes sujetos al arbitrio de la sociedad de exterminarlos