Sentido arendtiano de la banalidad del mal

En su obra Eichmann en Jerusalén Arendt habla de la “banalidad del mal” para referirse a la ambigüedad del concepto de maldad que suponen algunas personas, que les hace manipulables a cualquier concepto frívolo de lo bueno y de lo malo, banalidad que no minimiza la crueldad de sus efectos. La autora...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Cano Cabildo, Sissi
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2004
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/96758
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/96758
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:17
Banalidad
Mal
Pensamiento
Libertad
Ética
71 Ética
Descripción
Sumario:En su obra Eichmann en Jerusalén Arendt habla de la “banalidad del mal” para referirse a la ambigüedad del concepto de maldad que suponen algunas personas, que les hace manipulables a cualquier concepto frívolo de lo bueno y de lo malo, banalidad que no minimiza la crueldad de sus efectos. La autora refiere esta tesis a partir del seguimiento del caso Eichmann, quien siempre se mostró orgulloso de su colaboración con el genocidio nazi. Arendt explica esto a partir de la falta de pensamiento; sólo el pensamiento como autorreflexión puede prevenirnos de criterios que pueden ser altamente perniciosos, pero como la actualización del pensamiento no depende del nivel informativo ni del contexto histórico, sino que sólo depende de la libertad del Sujeto, es que no hay prescripciones universales para atreverse a pensar. Desde este enfoque Arendt no pretende explicar, ni definir de forma total a la maldad, más bien deviene en una crítica a la trivialidad de los conceptos cerrados y dogmáticos de la maldad por los que se puede atentar contra la vida o la dignidad de las personas.