La II República Española ante la salvaguarda del patrimonio artístico y la guerra civil
Se analiza la gestión de la política artística y la labor de salvaguarda y tutelar del patrimonio artístico-cultural que, durante la II República y la Guerra Civil españolas, llevó a cabo el Gobierno republicano a través de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Instrucción Pública y...
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| Tipo de recurso: | otro |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2010 |
| País: | España |
| Institución: | Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) |
| Repositorio: | DIGITAL.CSIC. Repositorio Institucional del CSIC |
| OAI Identifier: | oai:digital.csic.es:10261/21590 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/10261/21590 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Dirección General de Bellas Artes Patrimonio artístico Guerra Civil Segunda República Española Ministerio de Instrucción Pública Tesoro Artístico Nacional Josep Renau Ricardo de Orueta Francesc Galí Eduardo Ruiz Alcalá Timoteo Pérez Rubio Arte salvado |
| Sumario: | Se analiza la gestión de la política artística y la labor de salvaguarda y tutelar del patrimonio artístico-cultural que, durante la II República y la Guerra Civil españolas, llevó a cabo el Gobierno republicano a través de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Instrucción Pública y sud responsables: el historiador del arte Ricardo de Orueta, que estuvo al frente de esta Dirección General en dos trascendentes ocasiones (primero de abril de 1931 a diciembre de 1933 y, luego, de febrero a septiembre de 1936), orientando su gestión a la inmediata salvaguarda del patrimonio artístico, su documentación, su catalogación y el impulso de un reglamentación legal y unas estructuras administrativas que ayudaran a su estudio y preservación; el joven cartelista y publicista Josep Renau (que ocupó el cargo de septiembre de 1936 a abril de 1938), quien promovió una actuación reestructuradora y centralista; el pintor Francesc Galí, con una gestión más subordinada y desarticulada que sus predecesores, y, finalmente, el efímero y último director general, Eduardo Ruíz Alcalá, que accedía al puesto el 21 de marzo de 1939 y que apenas tendría tiempo para tomar una serie de medidas proteccionistas. |
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