La labor de salvaguarda del patrimonio artístico-cultural de los Directores Generales de Bellas Artes Ricardo de Orueta y Josep Renau
Se analiza la gestión de la política artística y la labor de salvaguarda del patrimonio artístico-cultural que llevaron a cabo, al frente de la Dirección General de Bellas Artes, tanto el historiador del arte Ricardo de Orueta (Málaga, 1868-Madrid, 1939), como el joven cartelista y publicista Josep...
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| Tipo de documento: | outro |
| Estado: | Versão publicada |
| Data de publicação: | 2010 |
| País: | España |
| Recursos: | Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) |
| Repositório: | DIGITAL.CSIC. Repositorio Institucional del CSIC |
| OAI Identifier: | oai:digital.csic.es:10261/32155 |
| Acesso em linha: | http://hdl.handle.net/10261/32155 |
| Access Level: | Acceso aberto |
| Palavra-chave: | II República Española Guerra Civil Española Ricardo de Orueta Josep Renau Dirección General de Bellas Artes Patrimonio histórico-artístico español |
| Resumo: | Se analiza la gestión de la política artística y la labor de salvaguarda del patrimonio artístico-cultural que llevaron a cabo, al frente de la Dirección General de Bellas Artes, tanto el historiador del arte Ricardo de Orueta (Málaga, 1868-Madrid, 1939), como el joven cartelista y publicista Josep Renau (Valencia 1907-Berlín 1982). El primero accedió al cargo en dos trascendentes períodos de la II República (de abril de 1931 a diciembre de 1933 y de febrero a septiembre de 1936), imponiéndose durante ambos la inmediata salvaguarda de nuestro patrimonio artístico y el afán por su documentación, su catalogación y la creación de estructuras administrativas que lo estudiaran y preservaran. La pionera gestión de Orueta, además, tuvo un gran alcance, ya que no sólo fue la que puso en marcha las primeras y más trascendentes medidas artísticas republicanas, como la perdurable Ley del Tesoro Artístico de 1933, sino también, con el estallido de la guerra civil, a la que correspondió hacer frente por segunda vez a los excesos iniciales contra el patrimonio histórico-artístico. En cuanto a su sucesor, Renau, toda su actuación tuvo ya lugar en el periodo bélico –ocupó el cargo de septiembre de 1936 a abril de 1938– y se orientó en dos aspectos esenciales que protagonizó su departamento. El primero fue el volcado hacia la labor sin precedentes de movilización y salvaguarda del patrimonio artístico-cultural en tiempos bélicos, lo cual abarcaría de las participaciones directas y concretas del valenciano a las más generales de reestructuración y control de los servicios y funciones del organismo. El segundo aspecto enlaza su intervención con las labores propagan¬dísticas y de activismo socio-cultural, las cuales lideró en España y en el extranjero con los instrumentos creativos y promocionales disponibles desde la Dirección General. Ambos aspectos conllevaron su protagonismo en algunas de las actuaciones que se han convertido en hitos de su gestión en la DGBA, como son, por un lado, la labor de defensa del patrimonio artístico a través de las Juntas del Tesoro Artístico, la “misión artística en Toledo”, la evacuación de las obras del Palacio de Liria, El Escorial y el Museo del Prado a Valencia o la conferencia sobre estas labores de protección del patrimonio que pronunció en 1937 en París; y, por otro, la propia producción y teorización en torno al cartel y su función, el empleo de la creatividad artística y popular (como las fallas) en la actividad propagandística, la edición de libros y folletos, el tiraje de obra gráfica de Goya o la organización de determinadas exposiciones; así como los contactos y apoyos de Picasso y otros artistas o la intervención en torno al Pabellón Español de la Exposición Internacional de París en 1937. |
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