Ingreso de Assia Djebar en la Académie Française

La novelista y cineasta Assia Djebar (seudónimo de Fatima-Zohra Imalayène, nacida en Cherchell, Argelia, en 1936) fue elegida por los miembros de la Académie Française el 16 de junio de 2005 para formar parte de esta prestigiosa institución. Djebar, en tanto que mujer, engrosa la magra cuota de fémi...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Segarra, Marta
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2005
País:España
Institución:Universidad de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de la UB
OAI Identifier:oai:diposit.ub.edu:2445/22186
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/22186
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Escriptores
Literatura magribina (Francès)
Djebar, Assia
Académie française
Women authors
North African literature (French)
Descripción
Sumario:La novelista y cineasta Assia Djebar (seudónimo de Fatima-Zohra Imalayène, nacida en Cherchell, Argelia, en 1936) fue elegida por los miembros de la Académie Française el 16 de junio de 2005 para formar parte de esta prestigiosa institución. Djebar, en tanto que mujer, engrosa la magra cuota de féminas en la Académie, que alcanza con ella un raquítico 10% (Djebar es la cuarta mujer, frente a 36 hombres). Sin embargo, lo más novedoso de su incorporación a la Académie Française no es su sexo sino su origen argelino. Francia ha mantenido y todavía mantiene una relación de amor y odio con su ex-colonia más afrancesada y más rebelde (la guerra de la independencia argelina duró casi diez años y costó miles de vidas). Los argelinos, por su parte, comparten esa fascinación y ese rechazo ¿comprensible: la guerra terminó hace tan sólo cuatro décadas y muchos de sus supervivientes todavía siguen vivos¿ hacia su ex-metrópolis, que en el plano cultural continúa ejerciendo una influencia innegable. La prueba de este sentimiento ambiguo es la reacción de la intelectualidad argelina al reconocimiento de la obra de Djebar que significa su elección para ingresar en la Académie: después de ignorarla e incluso despreciarla, el país se enorgullece de su hija predilecta y se apropia de su triunfo y, al mismo tiempo, lo desproporcionado de su reacción la asimila a la del alumno aplicado felicitado por su maestro.