| Sumario: | Este artículo es un análisis sobre cómo “la voz” de los objetos y de las estructuras arquitectónicas vehiculan nuevas visualidades permitiendo amplificar la hibridación de los lenguajes contemporáneos. Tanto en el ámbito artístico como en el funcional, son capaces de comunicar y transmitir emociones a través de su potencialidad persuasiva, capacidad comunicativa y construcción de significados. La visualidades domesticadas decodifican los significados privándoles de interpretaciones libertarias (Moxey y Hernández, 2016). Algunos de ellos generan respuestas emocionales de manera inconsciente ya que su creador tenía únicamente una intención funcional. Sin embargo, ser conscientes de la capacidad expresiva de las formas a través del estudio del entorno, nos ayuda a realizar interpretaciones tan sensibles a efectos de presencia como a efectos de significado (Gumbrecht, 2004), dotando al creador de nuevas perspectivas que completan y amplifican las posibilidades de su discurso.
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