Sobre el objeto y lugar de la filosofía en el bachillerato

Lo primero que habría que plantearse es qué queremos enseñar a nuestros alumnos y cómo ¿Se trata de exponer a los chicos los grandes temas de la filosofía? O más bien el objeto de la filosofía como disciplina ¿Cuál es? Es necesario afirmar tres hechos: 1.No puedo ofrecer a los algo elaborado por mi...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Orio de Miguel, Bernardino
Formato: artículo
Fecha de publicación:1979
País:España
Recursos:Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP)
Repositorio:Redined. Red de Información Educativa
OAI Identifier:oai:redined.educacion.gob.es:11162/73040
Acesso em linha:http://hdl.handle.net/11162/73040
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:filosofía
materia de enseñanza
enseñanza secundaria
Descrição
Resumo:Lo primero que habría que plantearse es qué queremos enseñar a nuestros alumnos y cómo ¿Se trata de exponer a los chicos los grandes temas de la filosofía? O más bien el objeto de la filosofía como disciplina ¿Cuál es? Es necesario afirmar tres hechos: 1.No puedo ofrecer a los algo elaborado por mi u otra persona, sin la intervención directa-constructiva de los propios alumnos; 2. El eje cardinal en torno al cual ha de girar cualquier programación, de filosofía o no, han de ser las vivencias s intereses individuales y colectivos de los alumnos, o del grupo, incluido el propio profesor; 3. La filosofía es improgramable aislada del resto de la actividad y pensamientos humanos. Ella ocupa su lugar en el saber humano y en el bachillerato. Lugares que no tienen por qué coincidir. Se trata de lograr una actitud en los alumnos y sólo se aprende a ser libre siéndolo; un adolescente aprende a ser responsable cuando se sitúe en condiciones objetivas tales que él, pueda obrar sin miedo al castigo. Esto es filosofía, aprender a pensar y actuar lógicamente. Lo que importa es que el profesor tenga un buen dominio de la asignatura, una digna información acerca de las disciplinas afines y una gran sensibilidad para detectar los problemas filosóficos. No es el momento de hablar de lo que salga. Hay que centrar los temas, planificar el trabajo, distribuir material, atender consultas interminables, etcétera.