Compartir y debatir en arquitectura

Esta revista, iniciativa del grupo de investigación dela Universidadde Sevilla HUM-632 “proyecto, progreso, arquitectura”, tiene por objetivo compartir y debatir sobre arquitectura. El debate es un medio para intercambiar ideas, confrontar puntos de vista, consensuar opiniones, adquirir elementos de...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Ramos-Carranza, Amadeo
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2010
País:España
Institución:Universidad de Sevilla (US)
Repositorio:idUS. Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla
OAI Identifier:oai:idus.us.es:11441/27131
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11441/27131
https://doi.org/10.12795/ppa.2010.i1.12
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Arquitectura
Investigación
Docencia
Colectividad
Descripción
Sumario:Esta revista, iniciativa del grupo de investigación dela Universidadde Sevilla HUM-632 “proyecto, progreso, arquitectura”, tiene por objetivo compartir y debatir sobre arquitectura. El debate es un medio para intercambiar ideas, confrontar puntos de vista, consensuar opiniones, adquirir elementos de juicio, para así poder contribuir a resolver algún problema de interés común. La arquitectura es una especialización de conocimiento capaz de proyectarse más allá de los ámbitos que marca su especialidad, característica que la distingue pero también la somete a continuas e importantes intromisiones; puede que tan sólo se trate del “espíritu de una época”. La difusión de los conocimientos es buen antídoto frente a los males del momento: es necesario, investigar, construir, compartir, difundir y entonces, debatir. Nuestra ventaja es la capacidad de observar detenidamente la realidad desde puntos de vista diversos, sin limitación de tiempo y espacio: idea fundamental y metodología específica que permiten aplicar a la actualidad cualquier tema que nos propongamos tratar. En los artículos no pretendemos reconocer un único procedimiento de investigación. Consideramos de interés tanto los trabajos concluyentes como los que se fundamentan en el estudio y la observación, y presentan con rigor y criterio, una nueva aportación al tema tratado. En arquitectura, el conocimiento es acumulativo, puede que éste se alcance en base a numerosas aportaciones parciales incluso sesgadas; en eso, la arquitectura se diferencia de otros campos del saber donde continuos descubrimientos convierten en caduco lo que antes era asumido sin discusión por todos. Es un momento de oportunidad y antes que esforzarnos en establecer límites entre docencia, investigación y profesión, sería más oportuno buscar coincidencias y posibles transferencias entre estos tres campos cuyos objetivos y finalidades están bien definidos. Con estas ideas queremos construir una revista con una estructura clara, sencilla y flexible. Una serie de artículos reunidos en torno a una temática de actualidad es la base sobre la que se soporta el argumento principal de cada número. Las distintas “temáticas abiertas” que componen nuestra línea editorial, son las fuentes para esta conjunción de investigaciones diversas. Otros artículos al margen de la temática pueden añadirse al debate, pero siempre desde la crítica que se ejercita en el ámbito de proyectos arquitectónicos. Un acontecimiento de actualidad es la redacción y puesta en marcha de los nuevos planes de estudios ajustados a los criterios de Bolonia. Se buscan soluciones a una ecuación condicionada por los términos “contenidos”, “integración”, “interés”, “crecimiento” y “créditos”. En nuestro caso, resulta paradójica la ausencia de un debate sobre el espacio contenedor; un camino directo para hacer perdurable la idea de arquitectura y del arquitecto que se propone y que con tanta convicción se defiende. Proponemos revisar cómo fueron formados aquellos grandes arquitectos del siglo XX que posteriormente, dieron paso a la construcción de edificios para la enseñanza de la arquitectura y que se han convertido con el paso del tiempo, en la imagen de la teoría general que los propició. A principios del siglo XX, aún era posible reconocer la componente gremial que tenía entonces la profesión. Entonces el dibujo era la garantía de una adecuada actitud y capacitación para la iniciar la formación arquitectónica. La Bauhaus no abandonó el oficio como parte imprescindible y primaria en la formación del arquitecto. El taller era un lugar para el trabajo según los distintos oficios contenidos en el programa docente de la escuela. La transformación del taller como el espacio requerido para la elaboración del proyecto de arquitectura contemporáneo está ya presente en el I.I.T. de Mies.La Bauhausy el Crown Hall apostaban por una especialización del espacio para la enseñanza de la arquitectura destinada a una minoría destacada observando hoy estas escuelas como lugares formativos de “alto rendimiento”. Los años sesenta dio paso a la generalización de estas experiencias y Artigas dibujó su programa docente y confió al proyecto arquitectónico la responsabilidad de dirigir los tiempos y los modos de integrar los conocimientos que precisaba un arquitecto obligado a trabajar en una sociedad encaminada irreversiblemente a una producción extensiva. Las reflexiones aportadas por profesores de las escuelas del Vallés, Sevilla y Granada nos muestran la realidad donde deberían tener aplicación criterios destilados de estas investigaciones. El ejercicio de la crítica desde proyectos arquitectónicos resulta esencial para profundizar en el conocimiento e intelectualidad de la arquitectura y los últimos artículos completan la reflexión principal propuesta en este número. Una actitud crítica frente a la arquitectura es resultado del proceso formativo al que nos entreguemos.