La integración latinoamericana y el regionalismo estratégico: caso Mercado Común del Sur y Alianza del Pacífico

El mundo de hoy es un lugar excesivamente complejo. Se trata de un ambiente altamente interconectado, con la existencia de una diversidad de actores que ha despojado al Estado, definitivamente, de su rol protagónico en la arena internacional. En un escenario como ese, la cooperación y la integración...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Abrusci Quijada, Carolina Isabel
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2018
País:España
Institución:Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Repositorio:Docta Complutense
Idioma:español
OAI Identifier:oai:docta.ucm.es:20.500.14352/16069
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/20.500.14352/16069
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:339.9(043.2)
Economía internacional
International economic relations
5310 Economía Internacional
Descripción
Sumario:El mundo de hoy es un lugar excesivamente complejo. Se trata de un ambiente altamente interconectado, con la existencia de una diversidad de actores que ha despojado al Estado, definitivamente, de su rol protagónico en la arena internacional. En un escenario como ese, la cooperación y la integración aparecen como alternativas atractivas –y hasta necesarias- para fomentar la estabilidad y la competitividad de países, empresas, organizaciones e incluso individuos de todo el mundo. Para los Estados, la integración no es un fenómeno reciente, aunque las dinámicas que caracterizan a esta nueva etapa si lo son. En ese sentido, la propia complejidad de la dinámica global ha llevado a repensar la integración. Y esta gestación no es nueva. Tras la crisis mundial de 2008-2009, los países desarrollados han evidenciado una ralentización de sus rendimientos en materia económica. Esto, como es evidente, tiene un impacto en el resto del mundo, del que no queda excluida América Latina. A las necesidades comerciales y económicas, que son las que en gran parte de los casos motivan e impulsan la integración, hay que añadirle elementos del contexto global, como por ejemplo que la “tríada” del poder político-económico mundial ha perdido capacidad de marcar la pauta. Ni Estados Unidos, ni la Unión Europea, ni Japón, quieren, ni pueden, dictar línea. El mundo del G-20 podrá mantenerse formalmente, pero en términos fácticos es cosa del pasado. Tal como lo ha advertido Ian Bremmer, se ha reconfigurado la arena internacional bajo la estructuración de un G-0 en el que nadie tiene peso suficiente para emprender acciones determinantes. Esto ha generado un escenario en el cual absolutamente “todos los actores juegan”, pero en el que nadie juega solo...