Las «iglesias locales» en el norte de la Península Ibérica (siglos VIII-X): espacios sociales e identidades

[ES] Este artículo analiza los procesos de formación de las «iglesias locales» y los cambios que produjo en las sociedades locales del norte de la Península Ibérica durante la Alta Edad Media. Después de definir el concepto de «iglesia local», se analizan algunos casos de iglesias de los siglos VI-V...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Martín Viso, Iñaki
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2025
País:España
Institución:Universidad de Salamanca (USAL)
Repositorio:GREDOS. Repositorio Institucional de la Universidad de Salamanca
OAI Identifier:oai:gredos.usal.es:10366/168619
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10366/168619
https://doi.org/10.15581/007.35.001
Access Level:acceso embargado
Palabra clave:Alta Edad Media
Península Ibérica Norte
Iglesias locales
Espacios sociales
Élites
Comunidades
Diferenciación social
Edificios religiosos
Siglos VIII-X
5504.03 Historia Medieval
Descripción
Sumario:[ES] Este artículo analiza los procesos de formación de las «iglesias locales» y los cambios que produjo en las sociedades locales del norte de la Península Ibérica durante la Alta Edad Media. Después de definir el concepto de «iglesia local», se analizan algunos casos de iglesias de los siglos VI-VIII y se observa que no responden a ese modelo. En cambio, fueron la expresión de élites y aristocracias supralocales y se emplazaban fuera de los asentamientos. En cambio, entre los siglos VIII y IX se habría producido la eclosión de las «iglesias locales», como se puede comprobar mediante el análisis arqueológico de algunos ejemplos. La transformación de antiguos espacios funerarios fue una vía privilegiada para la construcción de esas «iglesias locales», aunque no fue la única. La documentación escrita del siglo X muestra cómo estas iglesias se convirtieron como espacios sociales que servían para generar diferencias sociales internas y para crear nuevas identidades. Las iglesias funcionaron así como ejes de una «polarización» material y social de las sociedades locales.