Competencias emocionales del alumnado de Magisterio: posibles implicaciones profesionales

El objetivo de este trabajo es explorar las competencias emocionales de alumnos de primer curso de Magisterio para posteriormente clasificarlos en función de diferentes perfiles competenciales. La muestra se compone de 110 alumnos que se agrupan mediante dos análisis de clúster. En el primero de ell...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Peñalva Vélez, Alicia, López-Goñi, José Javier, Landa González, Natalia
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2013
País:España
Institución:Universidad Pública de Navarra
Repositorio:Academica-e. Repositorio Institucional de la Universidad Pública de Navarra
OAI Identifier:oai:academica-e.unavarra.es:2454/28073
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2454/28073
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Competencias emocionales
Prevención
Burnout
Evaluación
Profesorado
Emotional competencies
Prevention
Evaluation
Teachers
Descripción
Sumario:El objetivo de este trabajo es explorar las competencias emocionales de alumnos de primer curso de Magisterio para posteriormente clasificarlos en función de diferentes perfiles competenciales. La muestra se compone de 110 alumnos que se agrupan mediante dos análisis de clúster. En el primero de ellos se los agrupa en función de sus competencias emocionales personales y en el segundo en función de sus competencias emocionales sociales. Los grupos obtenidos en cada modelo se comparan entre sí en todas las variables mediante la prueba no paramétrica H de Kruskall-Wallis. A partir de las competencias emocionales personales, se encuentran tres grupos de alumnos: los personalmente competentes (45,1%; n = 46), los buenos trabajadores de equipo (42,2%; n = 43) y un tercer grupo con pocas habilidades personales (12,7%; n = 13). El análisis de las competencias emocionales sociales muestra otros tres grupos de alumnos: los social-empáticos (52,9%; n = 54), los líderes de equipos de trabajo (25,5%; n = 26) y los poco competentes socialmente (21,6%; n = 22). La combinación de las dos anteriores categorías muestra nueve distintos tipos de alumnos con diferentes perfiles competenciales y se discuten las implicaciones de estosresultados. A partir del supuesto de que la educación emocional estructurada y explícita de los futuros profesores es una forma de prevención primaria, se concluye que la intervención dirigida a que estos adquieran competencias emocionales y sociales puede traducirse en habilidades de manejo del estrés que disminuyan la vulnerabilidad del profesorado al burnout y en habilidades docentes que permitan trasmitir a sus futuros alumnos competencias emocionales y sociales.