El currículo oculto, instrumento de perpetuación de las desigualdades de género en la educación médica

Hemos leído con mucho interés el trabajo publicado por Osornio y otros (1) en el recientenúmero de su revista. El mencionado trabajo aporta una aproximación metodológica sólida yconceptualmente rigurosa a un fenómeno que, aunque es ampliamente reconocido por las escuelas demedicina del mundo, contin...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Culcay Delgado, Joshua Israel, Arteaga Quiroz, Miguel Ángel
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2026
País:España
Institución:Universidad de Murcia
Repositorio:DIGITUM. Depósito Digital Institucional de la Universidad de Murcia
OAI Identifier:oai:dnet:digitum_____::00682ceb30ae265a4872dcc994ecdb09
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10201/226462
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:No relacionado con ningún objetivo de desarrollo sostenible
Descripción
Sumario:Hemos leído con mucho interés el trabajo publicado por Osornio y otros (1) en el recientenúmero de su revista. El mencionado trabajo aporta una aproximación metodológica sólida yconceptualmente rigurosa a un fenómeno que, aunque es ampliamente reconocido por las escuelas demedicina del mundo, continúa siendo insuficientemente problematizado en su dimensiónestructural. No obstante, consideramos que la presente carta puede enriquecer la discusión mediantela profundización conceptual y epistemológica del enfoque de la bioética y desigualdades basadas engénero como categorías críticas en el estudio del currículo oculto.El currículo oculto ha sido definidocomo el conjunto de normas, valores, creencias y prácticas que los estudiantes internalizan en losentornos formativos sin que estos aprendizajes formen parte del currículo formal (2). Muy distanteestá de ser un espacio pedagógicamente neutro, por el contrario, el currículo oculto constituye unespacio ineludible en la educación médica, donde las jerarquías profesionales, relaciones de poder yestructuras simbólicas se perennizan y se han vuelto parte de la identidad médica (3). En este sentido,resulta imprescindible reconocer que dichas estructuras no son ajenas a las desigualdades de género