Efecto de la fermentación microbiana en el intestino grueso sobre la digestión, absorción y utilización de nutrientes

La presente tesis doctoral tiene como objetivos principales valorar el efecto del tipo de carbohidratos en el alimento sobre el engrasamiento de la canal, en dos razas porcinas: el cerdo ibérico y el landrace. En una primera fase experimental se utilizaron 48 cerdos (88,4 kg PV), 24 Ibéricos y 24 La...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Morales Peñacoba, Joaquín
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2004
País:España
Institución:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:37962
Acceso en línea:https://ddd.uab.cat/record/37962
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Porcs
Descripción
Sumario:La presente tesis doctoral tiene como objetivos principales valorar el efecto del tipo de carbohidratos en el alimento sobre el engrasamiento de la canal, en dos razas porcinas: el cerdo ibérico y el landrace. En una primera fase experimental se utilizaron 48 cerdos (88,4 kg PV), 24 Ibéricos y 24 Landrace, a los que se administraron dos raciones que diferían en las principales fuentes de carbohidratos: maíz (Dieta MZ), altamente digestible, o maíz-sorgo y bellota (Dieta SB), más resistente a la digestión enzimática y con mayor tendencia a ser fermentada. Cuando los animales alcanzaron un peso vivo medio de 110 kg, se sacrificó a la mitad. La segunda fase se llevó a cabo con los 24 animales restantes, 12 ibéricos y 12 landrace (108 kg PV). Se mantuvieron los tratamientos dietéticos, incrementando el aporte de bellota en la dieta SB en detrimento del maíz. El sacrificio se realizó a un peso vivo medio de 135 kg. Durante el periodo experimental, los cerdos ibéricos manifestaron una superior ingestión voluntaria (entre un 25 y 35%: P < 0.01), que les impuso los peores índices de transformación. Entre dietas experimentales no se observaron diferencias en los rendimientos productivos, salvo en la segunda fase experimental donde el incremento del aporte de bellota provocó un descenso de la ingestión voluntaria (P = 0,08). La digestibilidad ileal de la materia orgánica fue superior en los cerdos landrace que en los ibéricos (P < 0,05) y con la dieta MZ que con la SB (P < 0.01). La fermentación en el tracto digestivo posterior de los animales permitió compensar en parte estas diferencias, salvo en el caso del cerdo ibérico alimentado con SB, que continuó presentando los menores coeficientes de digestibilidad para el tracto digestivo total. Esta incapacidad por parte del cerdo ibérico para fermentar todo el substrato alcanzaba su intestino grueso vino determinada, principalmente, por la superior velocidad de tránsito de la digesta en su compartimento digestivo, calculada con el marcador inerte. Todas estas diferencias entre razas y entre dietas afectaron a la extensión y tipo de fermentación en el intestino grueso. En concreto, se observaron diferencias en la concentración y el perfil de ácidos grasos volátiles. También en la concentración de bases púricas, como medida cuantitativa de la flora microbiana presente, y en la actividad enzimática de esta flora microbiana frente a diferentes substratos de carbohidratos. En general, los cerdos landrace tuvieron una mayor presencia microbiana en el ciego (P < 0,05), y menor en el colon (P < 0.05) que los cerdos ibéricos. Sin embargo, la flora microbiana presente en el ciego de los cerdos ibéricos presentó una mayor actividad in vitro frente a todos los substratos de carbohidratos analizados. Con referencia al engrasamiento, los cerdos ibéricos presentaron una mayor actividad enzimática lipogénica que los cerdos landrace, tanto en el depósito subcutáneo como en el intramuscular. Estos resultados se correspondieron con un superior (P < 0,001) espesor de la grasa dorsal y contenido de grasa intramuscular. Además, la grasa del cerdo ibérico se caracterizó por tener un menor contenido de AG poliinsaturados y superior de monoinsaturados. Entre dietas, no hubo diferencias importantes salvo una tendencia (P = 0,07) en el espesor de la grasa subcutánea dorsal, superior para la ración MZ que para la SB. Como conclusión, es evidente la participación genética en muchas de las diferencias que definen al cerdo ibérico y al landrace. Sin embargo, el tipo de carbohidratos de la ración puede promover en cada raza diferentes estrategias digestivas para su aprovechamiento. Como resultado, también podrían tener cierta influencia en el metabolismo lipídico, aunque de forma diferente para cada raza.