La docencia universitaria: Un modelo para su análisis
[ES] Desde hace más de una década nos hemos ocupado de estudiar lo que sucedía en las aulas universitarias. Es decir, de lo que hacían los estudiantes y profesores. Para posibilitar su estudio, siguiendo a Mehan (1979) y a Tikunoff y War (1980), partíamos de una perspectiva holística con la intenció...
| Autores: | , , |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Fecha de publicación: | 2012 |
| País: | España |
| Institución: | Universitat Politècnica de València (UPV) |
| Repositorio: | RiuNet. Repositorio Institucional de la Universitat Politécnica de Valéncia |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:riunet.upv.es:10251/141048 |
| Acceso en línea: | https://riunet.upv.es/handle/10251/141048 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | University teaching Good practices Didactic choreographies Improve of the teaching Observation teaching Classroom process Enseñanza universitaria Buenas prácticas Coreografías didácticas Mejora de la enseñanza Observación de la enseñanza Procesos de aula |
| Sumario: | [ES] Desde hace más de una década nos hemos ocupado de estudiar lo que sucedía en las aulas universitarias. Es decir, de lo que hacían los estudiantes y profesores. Para posibilitar su estudio, siguiendo a Mehan (1979) y a Tikunoff y War (1980), partíamos de una perspectiva holística con la intención de abarcar la realidad total de los procesos de aula a fin de construir una imagen de sus múltiples dimensiones. No obstante, los avances experimentados en los últimos años tanto en la literatura como en la modelización de los procesos de enseñanza‐aprendizaje unido al interés, a partir del año 2000, por la calidad de la enseñanza hace necesario que realicemos una revisión de nuestro anterior planteamiento. Para ello, partimos de la que consideramos la modelización actual más innovadora de los procesos de enseñanza‐aprendizaje realizada por Baeriswyl en 2008. Concretamente de lo que él denomina estructura visible. Es decir, el proceso de enseñanza. En base a ello, el modelo que proponemos consta de dos dimensiones. La primera hace referencia a los aspectos contextuales y situacionales, en el que va a tener lugar la comunicación didáctica. La segunda, la comunicación didáctica está enfocada a los procesos reales del aula, es decir, a lo que Jackson (1991) denomina fase interactiva de la enseñanza. En esta dimensión, siguiendo a Zacks y Tversky (2001) distinguimos un eje vertical o temporal en que situamos las subdimensiones molares (fases y episodios en que se divide la clase), y un eje horizontal o funcional en el que situamos las subdimensiones moleculares (métodos, medios de comunicación e interacciones sociales). Con ello, proponemos un modelo que permite identificar, hacer visibles, describir y analizar las prácticas de enseñanza realizadas por el profesorado universitario. Además, se puede utilizar como referente (benchmarking) para que otros docentes puedan analizar su propia práctica y, de ser preciso, reajustarla. Además, se puede utilizar para el debate didáctico. Y, en última instancia, se puede contribuir a la mejora de la enseñanza en la Universidad. |
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