Notas médicas

Datos SOBRE los cálculos del uréter.—De una comunicación á la sociedad francesa de urología, del Dr. E. Jeanbrau, tomamos lo siguiente:—Los cálculos se localizan de preferencia en los puntos extremos de los uréteres, como puede verse por las cifras que anotamos: en la porción lumbar de estos conduct...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: S. y N.
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1910
País:Ecuador
Institución:Universidad de Cuenca
Repositorio:Repositorio Universidad de Cuenca
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dspace.ucuenca.edu.ec:123456789/35271
Acceso en línea:http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/35271
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Medicina
Aparato urinario
Urología
Descripción
Sumario:Datos SOBRE los cálculos del uréter.—De una comunicación á la sociedad francesa de urología, del Dr. E. Jeanbrau, tomamos lo siguiente:—Los cálculos se localizan de preferencia en los puntos extremos de los uréteres, como puede verse por las cifras que anotamos: en la porción lumbar de estos conductos un 22 por 100, en el uréter pelviano el 5.1 por 100 de los casos; un 3.6 por 100 en la porción intra-vesical y solamente un 7 por io» en su trayecto ilíaco. Como se ve, esta predilección de los extremos del conducto para la retención de las piedras, sólo se debe á la mayor estrechez que tiene el uréter en estos puntos, relativamente al resto de su extensión. Son por lo general solitarios, y rara vez se observa la presencia de cálculos en ambos conductos; su forma es la de un hueso de aceituna, por lo regular, siendo muy importante distinguir sus contornos y configuración exterior, ya por su naturaleza y composición diversa, como por las más ó menos graves consecuencias á que dan lugar. Unas veces su superficie es lisa y otras llenas de rugosidades, espinas, protuberancias, &; los primeros deslizan fácilmente y pueden ser expulsados sin inconvenientes, hallándose formados por uratos y fosfatos; los últimos, formados de ácido úrico o de oxalatos, se enquistan y engastan en las paredes, erosionando la mucosa y dando lugar á hematurias frecuentes.