La violencia psicológica en la familia y los derechos al debido proceso y a la seguridad jurídica

La historia da a conocer que en un principio cuando la supervivencia humana dependía de la caza la condición humana ancestral era de autosuficiencia tanto masculina como femenina. Cuando surgió el sedentarismo la condición femenina comenzó a degradarse debido a que la mujer empezó a dedicarse exclus...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Barragán Camino, Luis Miguel
Formato: tesis de maestría
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2017
País:Ecuador
Recursos:Universidad Regional Autónoma de los Andes
Repositorio:Repositorio Universidad Regional Autónoma de los Andes
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dspace.uniandes.edu.ec:123456789/6571
Acesso em linha:http://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/6571
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:VIOLENCIA PSICOLÓGOCA
DEBIDO PROCESO
SEGURIDAD JURÍDICA
Descrição
Resumo:La historia da a conocer que en un principio cuando la supervivencia humana dependía de la caza la condición humana ancestral era de autosuficiencia tanto masculina como femenina. Cuando surgió el sedentarismo la condición femenina comenzó a degradarse debido a que la mujer empezó a dedicarse exclusivamente a la dependencia del hombre ya que solo se dedicaba a las tareas del hogar, mientras el macho se encargaba del sustento, con ello, inició el sometimiento forzoso del sexo femenino al masculino, y con ello limitación y restricción de los derechos de la mujer que por cierto era especie menos favorecida. Antiguamente la existencia de la mujer no tenía sentido más que para el matrimonio, que ocurría generalmente entre los 15 y 18 años. La mujer ateniense era una eterna menor, que no poseía ni derechos jurídicos ni políticos, toda su vida, debía permanecer bajo la autoridad de un tutor: primero su padre, luego su marido, su hijo si era viuda o su más próximo pariente. Al paso de los años, a pesar de que las sociedades fueron teniendo modificaciones en algunas de sus estructuras de desarrollo, la mujer continuaba mostrándose como un ser que no presentaba valor por sí mismo, sino que seguía siendo un complemento del varón y su única misión consistía en llevar una vida irrelevante en la estructura social de su época. Pero fue hasta 1949, cuando Simone de Beauvoir dio a conocer la frase que inicia el movimiento de género en el siglo XX: "Una no nace mujer, sino que se hace mujer." Su reflexión abrió una gran interpretación de la igualdad y la diferencia de los sexos. Sin embargo esto continúo viéndose como un tabú a lo largo de los años, pero con pocos cambios a favor de la mujer; con el pasar del tiempo la lucha constante de la mujer logro que la sociedad le reconozca como acreedoras de derechos en igualdad de condiciones como cualquier otro ser humano integrante de la sociedad.