Las Etiópicas: los amores de Teágenes (Marco Antonio) y Cariclea (Cleopatra), contados a sus hijos, por Heliodoro

A pesar de la propaganda negativa en Roma, Heliodoro, autor de las Etiópicas, comentarista de Homero y escoliasta de Aristófanes, pudo haberse inspirado para su obra narrativa en los célebres amores de Marco Antonio y Cleopatra, por la ambientación en Egipto y por haber adoptado la pareja a los dios...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Salgado, Ofelia Noemí
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2017
País:Argentina
Institución:Universidad Nacional de La Plata. Facultad Humanidades y Ciencias de la Educación
Repositorio:Memoria Académica (UNLP-FAHCE)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:memoria.fahce.unlp.edu.ar:snrd:Jpr7762
Acceso en línea:https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.7762/pr.7762.pdf
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Literatura
Literatura griega
Novelas
Grecia
Heliodoro de Emesa
Heliodoro
Aithiopika
Marco Antonio
Cleopatra
Alejandro Helios
Cleopatra Selene
Heliodorus
Marc Antony
Alexandros Helios
Descripción
Sumario:A pesar de la propaganda negativa en Roma, Heliodoro, autor de las Etiópicas, comentarista de Homero y escoliasta de Aristófanes, pudo haberse inspirado para su obra narrativa en los célebres amores de Marco Antonio y Cleopatra, por la ambientación en Egipto y por haber adoptado la pareja a los dioses Osiris e Isis como símbolo de su realeza. El nombre de la heroína de las Etiópicas es "Cariclea", una evocación posible del de Cleopatra, y el de su padre - contenido en el de ésta - es "Cariclés". Heliodoro, a quien podemos identificar además con el rhetor comes de Horacio, Sat. I, 5, 2-3, pertenecía a los círculos de poder de Roma, y pudo haber dedicado esa composición a los hijos de aquéllos, Alejandro Helios, Cleopatra Selene y Ptolomeo Filadelfo, quienes, a la muerte de sus padres, pasaron a formar parte de la familia imperial al cuidado de Octavia, hermana del futuro emperador. La figura de Marco Antonio fue, hasta el revés de Accio, donde, de hecho, le entregó el poder a Octaviano, sobradamente importante como para que ese rhetor le rindiera homenaje con su innovativa prosa, en la que recreaba lo mejor de la épica y el drama griegos.