Traductores y editores de la “Biblia del Proletariado” : La suerte de El Capital en el mundo hispanoamericano
El testimonio de Lafargue reviste especial interés para nosotros porque nos muestra dos caras opuestas de El Capital: por una parte, es la obra que consagra mundialmente a Marx, que conoce reediciones y traducciones ya en vida de su autor y que a propuesta de su amigo Jean-Philippe Backer su lectura...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2017 |
| País: | Argentina |
| Institución: | Universidad Nacional de La Plata |
| Repositorio: | SEDICI (UNLP) |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:sedici.unlp.edu.ar:10915/72113 |
| Acceso en línea: | http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/72113 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Trabajo Social recepción economía capitalismo traducción |
| Sumario: | El testimonio de Lafargue reviste especial interés para nosotros porque nos muestra dos caras opuestas de El Capital: por una parte, es la obra que consagra mundialmente a Marx, que conoce reediciones y traducciones ya en vida de su autor y que a propuesta de su amigo Jean-Philippe Backer su lectura a ser recomendada en el Congreso de Bruselas de la Internacional (septiembre de 1868) como la “Biblia del Proletariado”. Pero esta consagración de Marx y esta temprana sacralización de El Capital contrastan con la otra imagen que nos ofrece Lafargue y que refrenda su correspondencia: la de un autor-artesano, siempre inconforme con los resultados de más de dos décadas de labor, que hace y rehace sucesivos borradores que luego deshecha para volver a comenzar una nueva redacción, que pospone una y otra vez la entrega de los originales prometidos a sus editores. Como el plástico Frenhofer, Marx oscilaba entre la seguridad y la duda, temía que los constantes “retoques” alteraran la armonía de la obra, que la introducción de sucesivas mediaciones que se concatenaban unas a otras terminaran haciendo tan complejo su sistema al punto que finalmente terminaran oscureciendo su “representación de la realidad”. |
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