El solar de Miguel Lillo: aportes desde la Arqueología Histórica

El 27 de julio de 1862, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, nacío el ilustre Miguel Lillo. Hijo de padres argentinos y con antepasados españoles que llegaron al país alrededor de 1830, fue bautizado en la Iglesia Matriz tan solo dos días después según consta su acta del sacramento: “En esta Igles...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Borsella, Florencia, Weber, Alexis Ernesto
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2023
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/223081
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/223081
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:ARQUEOLOGÍA HISTÓRICA
SOLAR
VIVIENDA
LILLO
https://purl.org/becyt/ford/6.1
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:El 27 de julio de 1862, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, nacío el ilustre Miguel Lillo. Hijo de padres argentinos y con antepasados españoles que llegaron al país alrededor de 1830, fue bautizado en la Iglesia Matriz tan solo dos días después según consta su acta del sacramento: “En esta Iglesia Matriz de San Miguel de Tucumán. El año del por mil ochocientos sesenta y dos el 29 de julio mi Coadj. Leon Alvarez bautiso solemnemente a Miguel Ignacio de tres días de padres no conocidos: madrina Doña Dorotea Lillo: conste. Jose Cornelio Santillan Cura R.r” (Archivo Histórico de la Catedral de Nuestra Señora de la Encarnación. Año 1862. Libro 18, Fs. 232. San Miguel de Tucumán, Tucumán). Para mediados del siglo XIX, el solar donde nació y vivió parte de su vida estaba comprendido entre calles Miguel Lillo al este, Prospero Mena al oeste, Las Piedras al sur y San Lorenzo al norte. En ese entonces la extensión de la ciudad de San Miguel de Tucumán era distinta a lo que conocemos actualmente, por lo que el solar de la familia Lillo se ubicaba en un área casi periférica, más precisamente en los límites de la traza del ensanche de esta ciudad. Se trataba de tierras que, inicialmente, fueron donadas por el gobierno provincial y luego compradas por el abuelo del sabio en la década de 1830. En un principio las tierras fueron cedidas con el objeto de poblar la zona oeste de la provincia, las cuales décadas después denotarían un gran crecimiento demográfico debido al auge de la industria azucarera, la instalación del ferrocarril y el tendido del tranvía eléctrico.