El Estado reproduce la fantasía infantil: ''Soñemos'', de Luis César Amadori, Argentina, 1951

Durante las primeras presidencias de Juan Domingo Perón (1946-1952) la Secretaría de Prensa y Difusión realizó filmes con el fin de exaltar proyectos impulsados por el Gobierno. Como parte de esta política de comunicación, Luis César Amadori dirigió Soñemos (1951), un mediometraje destinado a mostra...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Varela, Mirta
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2019
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/159909
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/159909
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:HISTORIA DEL CINE
COMUNICACIÓN DE MASAS
COMUNICACIÓN POLÍTICA
PROPAGANDA
https://purl.org/becyt/ford/5.8
https://purl.org/becyt/ford/5
Descripción
Sumario:Durante las primeras presidencias de Juan Domingo Perón (1946-1952) la Secretaría de Prensa y Difusión realizó filmes con el fin de exaltar proyectos impulsados por el Gobierno. Como parte de esta política de comunicación, Luis César Amadori dirigió Soñemos (1951), un mediometraje destinado a mostrar las instalaciones de la Ciudad Infantil, un hogar para niños inaugurado por la Fundación Eva Perón en 1948. Este trabajo tiene como objetivo describir y analizar las elecciones estéticas de este filme, a partir de la hipótesis de que los principales rasgos de la comunicación de Estado del periodo se encuentran condensados en esta pieza audiovisual, por efecto de la reducción de escala utilizada para la demostración de esta sociedad en miniatura. Desde el punto de vista metodológico, focalizamos en dos rasgos retóricos, entendidos como correlato formal de rasgos ideológicos: la miniaturización y la imitación. El artículo concluye que la reducción de escala permitió concretar una utopía urbana pero también mostró sus límites: uno temporal para la contención de los niños y otro espacial para la ciudad cuyas fuentes productivas quedaban excluidas. La imitación, por otra parte, se enuncia como una predilección estética de los pobres que el peronismo venía a representar. Se trataba de darles el mismo lujo del que gozaban los ricos y no un nuevo estilo de vida, tal como proponían las vanguardias. Tanto la autonomía respecto de bloques geopolíticos enunciada por el peronismo como la capacidad de reproducción en el futuro de este modelo quedan irresueltos.