Primeras evidencias de macrorestos paleoetnobotánicos de Prunus persica hacia fines del siglo XIX y principios del XX en el sitio arqueológico Cueva El Abra, provincia de Buenos Aires, Argentina

Se analiza un conjunto de macrorrestos vegetales hallados en el sitio arqueológico Cueva El Abra. Este es un reparo rocoso cuyo componente superior ha sido datado en 958 + 32 AP. Presenta materiales diagnósticos del Holoceno tardío y materias primas y bienes que indican contactos extrarregionales. S...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Colobig, María de Los Milagros, Brea, Mariana, Zucol, Alejandro Fabián, Mazzanti, Diana Leonis, Soria, José Luis
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2016
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/80113
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/80113
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Macrorrestos vegetales
Prunus persica
Sitio arqueológico Cueva El Abra
Buenos Aires
https://purl.org/becyt/ford/6.1
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:Se analiza un conjunto de macrorrestos vegetales hallados en el sitio arqueológico Cueva El Abra. Este es un reparo rocoso cuyo componente superior ha sido datado en 958 + 32 AP. Presenta materiales diagnósticos del Holoceno tardío y materias primas y bienes que indican contactos extrarregionales. Se analizaron 13 endocarpos enteros de durazno arqueológico, uno de ellos con signos de termoalteración y 4 mitades, una de ellas carbonizada. Todos fueron recuperados del mismo sector de la cueva en torno a una olla de hierro que contenía restos de un zapato infantil y un hueso de caballo sobre la boca, como tapándola, junto a 4 bases de botellones de ginebra de gres, diferentes en su tamaño y color, teñidos por una pátina negra, aparentemente de hollín. La presencia de endocarpos de Prunus persica (L.) Batsch. en un contexto moderno del sitio Cueva El Abra, es la primera evidencia material de utilización de esta fruta por parte de pobladores rurales que vivían en la zona a fines del siglo XIX y principios del XX. Debido a las características del hallazgo, se podría concluir que, el conjunto de endocarpos de durazno hallados en Cueva El Abra, pudo formar parte de un episodio de carácter ritual.