Habermas, Rorty, and the Problem of Competent Interlocutors

En textos como “El giro pragmático de Richard Rorty”, Jürgen Habermas defiende una teoría que asocia, por un lado, la pretensión de verdad planteada por un hablante para una proposición p con, por otro lado, el requisito de que p sea “defendible sobre la base de buenas razones […] en cualquier momen...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Cormick, Claudio Javier
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2020
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:inglés
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/140541
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/140541
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:RICHARD RORTY
JÜRGEN HABERMAS
UNIVERSALISM
ETHNOCENTRISM
https://purl.org/becyt/ford/6.3
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:En textos como “El giro pragmático de Richard Rorty”, Jürgen Habermas defiende una teoría que asocia, por un lado, la pretensión de verdad planteada por un hablante para una proposición p con, por otro lado, el requisito de que p sea “defendible sobre la base de buenas razones […] en cualquier momento y frente a cualquiera”. Esto, como se sabe, ha sido el blanco de críticas de Rorty, quien (pese a compartir con Habermas la tesis central de que la práctica argumentativa ha de ser la forma de evaluar nuestras creencias) declara que el único “ideal presupuesto por el discurso” es “el de poder justificar las propias creencias frente a un público competente”. Consideraremos dos textos de 1971 –sorprendentemente omitidos en la mayor parte de los acercamientos al debate– en los cuales Habermas de hecho incluyó, para analizar la noción de verdad, una “condición de competencia” como la mencionada, y discutiremos si existen buenas razones para abandonar una condición tal y referirse, en su lugar, únicamente a las propiedades formales o procedimentales de los intercambios argumentativos, como lo hace Habermas al presentar la noción de “situación ideal de habla”. Como intentaremos argumentar, no hay tales buenas razones.