Obtención de un polímero biodegradable a partir de almidón de maíz

El uso de plásticos ha desplazado a la madera y al vidrio de una gran cantidad de aplicaciones que incluyen la industria de la construcción, la alimenticia, la farmacéutica y la del transporte. Los plásticos convencionales se producen a partir de reservas fósiles de energía como el petróleo. Estos p...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: García Barrera, Alma Verónica
Tipo de recurso: informe técnico
Estado:Versión aceptada para publicación
Fecha de publicación:2015
País:El Salvador
Institución:Consorcio de Bibliotecas Universitarias de El Salvador
Repositorio:Repositorio de Ciencia y Cultura de El Salvador REDICCES
Idioma:español
OAI Identifier:oai:http://redicces.org.sv:10972/2436
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10972/2436
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Polímeros vegetales
Biopolímeros
Plásticos – aspectos ambientales
Descripción
Sumario:El uso de plásticos ha desplazado a la madera y al vidrio de una gran cantidad de aplicaciones que incluyen la industria de la construcción, la alimenticia, la farmacéutica y la del transporte. Los plásticos convencionales se producen a partir de reservas fósiles de energía como el petróleo. Estos polímeros perduran en la naturaleza por largos períodos de tiempo y por tanto se acumulan, generando así grandes cantidades de residuos sólidos. Muchos de estos materiales pueden ser reciclados, sin embargo, este proceso produce grandes cantidades de sustancias tóxicas que afectan notablemente el medio ambiente. Es por eso que en esta investigación se plantea un método de obtención (a escala de laboratorio) de un bioplástico a partir de almidón de maíz, que es un recurso natural renovable. Los plásticos biodegradables ofrecen una serie de ventajas cuando se comparan con los plásticos convencionales. Estos son completamente degradados en compuestos que no dañan el medio ambiente: agua, dióxido de carbono y humus. Tal y como se comprobó en la parte experimental. Al material obtenido se le realizaron pruebas mecánicas y fisicoquímicas, para comprobar su resistencia y porcentaje de biodegradabilidad con el fin de demostrar que es un bioplástico y dar recomendaciones de los posibles usos industriales que pueda tener.